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JUGADORES DE LEYENDA

 

Pavão, morir por el Porto

Fernando Pascoal das Neves nació el 12 de julio de 1947 en la ciudad portuguesa de Chaves, habiendo comenzado su carrera profesional justamente en el conjunto más popular de la misma, el Polideportivo de Chaves, a donde llegó con 14 años, demostrando una excelente técnica como mediocampista, y una curiosa forma de llevar el balón con los brazos abiertos, por lo que se ganó el apodo de “Pavão”, es decir “pavo”.

Tras dos años en el equipo de su localidad, el Porto se fijó en sus condiciones y se lo llevó, para que en principio forme parte de sus equipos juveniles, aunque al cabo de algunos meses, el pequeño Fernando ya había conquistado a todos en el club, y el entrenador Jose María Pedroto lo ascendió al primer equipo del “dragão”, debutando nada más ni nada menos que en un clásico de Portugal ante el Benfica.

En poco tiempo, Pavão se convirtió en una de las figuras del Porto, al punto de que fue elegido como capitán por sus compañeros, logrando ser el futbolista más joven en llevar esta distintiva cinta en la historia del club. En la temporada 1967/68, ayudó a la institución a quedarse con la final de la Copa de la Liga, al derrotar al Vitoria Setúbal en la final por 2 a 1.

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GARRINCHA

Manuel Francisco dos Santos (Río de Janeiro; 28 de octubre de 1933 - Río de Janeiro; 20 de enero de 1983) fue un futbolista brasileño. Conocido por el apodo de Garrincha, es considerado una de las grandes glorias del fútbol mundial. Se convirtió, junto con Pelé, en los jugadores más queridos de la afición brasileña. Los aficionados se enamoraron rápidamente de sus regates y amagues, capaces de enloquecer a cualquier defensa, por lo que también lo apodaron La alegría del pueblo.
Formó parte de la histórica Selección de fútbol de Brasil que ganó la Copa Mundial de Fútbol de Suecia 1958 y Chile 1962, en donde fue elegido unánimemente como el mejor futbolista del torneo. Es considerado el mejor punta derecho de la historia, y ocupa el 8º lugar en el ranking del Mejor futbolista del siglo.
Fue bautizado Garrincha por uno de sus hermanos. Garrincha es el nombre de un pájaro que vive en las selvas del Mato Grosso, en Brasil. Dicha ave es fea, pero al mismo tiempo increíblemente veloz y torpe, por lo que suele ser cazada con mucha facilidad. Mané se ganó aquel nombre porque sus hermanos consideraban que era libre, puro y feo, como aquel pájaro.
Garrincha era zambo, es decir, hijo de africanos e indígenas; tenía los pies girados 80 grados hacia adentro, su pierna derecha era 6 cm más larga que la otra; además, tenía la columna vertebral torcida, y sus problemas se agravaron por una severa poliomielitis. De pequeño lo operaron para curarle la anormalidad de las piernas, pero no quedó bien, y esas mismas piernas le sirvieron para confundir a sus rivales, amagando jugar para un lado e irse para el otro. Además de todo, cabe destacar que era adicto al tabaco desde los diez años.
A pesar de que los médicos no le diagnosticaron un buen futuro deportivo, aprendió a jugar al fútbol, y ésa resultó ser su mayor virtud. El psicólogo del seleccionado brasileño, el profesor Joao de Carvalahaes, consideraba que Garrincha era "un débil mental no apto para desenvolverse en un juego colectivo".
Dio sus primeros pasos futbolísticos en el equipo de la empresa textil en la que trabajaba. Su primer equipo profesional fue el Botafogo, de Río de Janeiro, club en el que cumplió su más brillante labor, desde 1956 a 1964. En este club obtuvo tres títulos, y además fue elegido el mejor jugador del mundo en 1962.
En 1964 pasó al Corinthians de San Pablo; en 1968 se unió al equipo Junior de Barranquilla, Colombia, club para el cual sólo jugó un partido contra Santa Fe de Bogotá, en el estadio "Romelio Martínez", que se llenó para verlo jugar; en 1969 pasó al Flamengo; en 1971 fue contratado por el Red Star París, y en 1972 jugó en Olaria, de Río de Janeiro, club en el que cerró su carrera deportiva.
Participó en tres Copas Mundiales de la FIFA: Suecia 1958, Chile 1962 e Inglaterra 1966, y obtuvo el primer puesto en las dos primeras. En Suecia 1958 formó una de las mejores delanteras de la historia junto a Pelé, Didí, Vavá y Mario Lobo Zagallo. Jugó con la selección 60 partidos, de los cuales ganó 52, empató 7 y perdió sólo 1. Y un dato más que llamativo: nunca Brasil cayó con Garrincha y Pelé jugando juntos con la verdeamarilla.

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URRUTI


FRANCISCO JAVIER GONZALEZ URRUTICOECHEA.- "URRUTI"
"Urruti" nace en San Sebastian el 17 de febrero de 1952.  Empezó 
jugando en el Lengokoak, pasando después al Sanse (filial de la Real Sociedad). 
En el año 1973 debuta con el primer equipo de la Real.

Jugó durante trece años en la primera división de la Liga Española de Fútbol bajo
 el paraguas de varios clubs. En la Real Sociedad de San Sebastián, en el RCD 
Español (al que fue traspasado mediada la temporada 1977-1978) para terminar
 en el FC Barcelona, club donde consiguió sus mayores éxitos.

Cabe destacar que en la temporada 1983-1984, siendo guardameta azulgrana, 
gano el Trofeo Zamora al encajar 26 goles en 34 partidos.
A pesar de ser un habitual en las convocatorias de la Selección Española, la 
incuestionable titularidad de Luis Miguel Arconada tan solo le permitió jugar en
 cinco ocasiones como primer portero..

Hizo su debut como internacional en Gijon el 29 de Marzo de 1978 en un 
España-Noruega donde los nuestros vencieron por 3-0. Jugó su último partido 
con la selección en Copenhague el 21 de Mayo de 1980, donde se enfrentaron 
Dinamarca y España con un resultado final de 2-2. Se retiro de la práctica total 
del fútbol en 1987.

Falleció trágicamente en un accidente de tráfico el 24 de Mayo de 2001.


CLUBS
·                     Real Sociedad 1973-1978
·                     RCD Español 1978-1981
·                     FC Barcelona 1981-1987
TITULOS
·                     Liga Española (1) FC Barcelona 1984/85,
·                     Copa del Rey (2) FC Barcelona 1982/83,1987/88
·                     Copa de la Liga (2) FC Barcelona 1982/83,1984/85
·                     Supercopa de España (1) FC Barcelona 1983
·                     Recopa de Europa (1) FC Barcelona1981/82
·                     Trofeo Zamora (1) FC Barcelona 1984
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  CARLOS ALONSO "SANTILLANA"

Carlos Alonso González, más conocido como Santillana (Santillana del Mar, Cantabria, España, 23 de agosto de 1952), está considerado como uno de los mejores delanteros del fútbol español de todos los tiempos, brillando especialmente en el remate de cabeza. Su apodo le vino de su lugar de nacimiento. Su primer equipo fue el Racing de Santander pero fue en el Real Madrid donde logró su fama deportiva.
Comenzó en el Satélite, equipo de Barreda, con el que llegó a jugar en tercera división. Tras un breve paso por el Racing de Santander en la temporada 1970/71, fichó por el Real Madrid a la temporada siguiente cumplidos los 19 años de edad, donde fue gran protagonista de las nueve ligas que ganó con el conjunto blanco, además de haber incrementado su leyenda como cabeceador ante el Inter de Milán en varias ocasiones y convirtiéndose como líder indiscutible del equipo en su final de carrera, ayudando al Real Madrid a conquistar dos copas de la UEFA tras remontadas en las que colaboro directamente. El final de su trayectoria deportiva se produjo en 1988, ante el Valladolid, precisamente con su último gol como jugador blanco y como no, de cabeza, con una vaselina al portero vallisoletano. Ese día se le hizo entrega de la laureada del Real Madrid, y la Medalla al Mérito en el Deporte Cántabro en su categoría de Oro.
Con el Real Madrid ganó nueve Ligas de España, cuatro Copas de España y dos Copas de la UEFA. Jugó 778 partidos entre oficiales y amistosos con el primer equipo (un récord hasta que Manuel Sanchís le sobrepasó en la temporada 1997-1998) durante los cuales anotó 352 goles.
Jugó 56 partidos con la Selección Nacional Absoluta y marcó 15 goles participando en las Copas del Mundo de Argentina en 1978, de España en 1982 y en la Eurocopa de 1984 en la que España fue subcampeona.
En el histórico partido del 12 - 1 ante Malta, en el que España debía de ganar por 11 goles para clasificarse, marcó un hat-trick en la primera parte y en la segunda parte marcó su cuarto gol, haciendo posible la gesta.
Palmarés
•Primera División Española: 1971-72, 1974-75, 1975-76, 1977-78, 1978-79, 1979-80,1985-86, 1988-89.
•Copa del Rey: 1973-74, 1974-75, 1979-80, 1981-82
•Copa UEFA: 1985, 1986.

Salenko: pichichi del Mundial 94

Cualquier delantero sueña con ser el máximo goleador de un Mundial de Fútbol. Lo curioso es que algunas veces esa honra se la lleva un semidesconocido, un jugador que tiene su carrera iluminada durante el corto período de la más importante competición de fútbol, y no es raro que vuelva al ostracismo. Pero su nombre quedará eternizado y siempre será recordado en el momento de relembrar los mundiales pasados.

No hay duda de que el Mundial 94 de los Estados Unidos tiene un dueño. Y su nombre es Romário. Sin embargo, el líder de la tabla de goleadores no fue el "baixinho", que marcó cinco goles. Terminaron la competición como máximos artilleros el búlgaro Hristo Stoichkov y el ruso Oleg Salenko, ambos con seis tantos.

Mientras que el primero puede presumir de haber sido uno de los principales nombres de la historia del fútbol búlgaro, Salenko ni siquiera consiguió firmarse como un jugador relevante para su país.

Aún es más importante decir que la carrera de Salenko fue marcada por un único partido, apenas un "amistoso" en pleno Mundial 94. En el día 28 de junio de 1994, Rusia y Camerún entraron en el campo del estadio de San Francisco ya sin cualquier posibilidad de clasificación para los octavos de final. Incluso hay quien dice que los cameruneses jugaron el partido mermados mentalmente, no por la derrota por la derrota por 3 a0 ante Brasil en el partido anterior, sino por la fiesta prolongada de la madrugada anterior que precedió el último partido de los africanos en aquel Mundial.

Los europeos, aparentemente más sobrios, no tuvieron mucha dificultad para construir el marcador de 6 a 1. Los cinco goles de Salenko en aquel partido, sumados al que había marcado en la derrota para Suecia, garantizaron el trofeo de máximo goleador para el delantero ruso, incluso con su selección no pasando de la fase de grupos. Además de ser uno de los goleadores del Mundial, el ruso estableció el récord de mayor número de goles marcados por un jugador en un mismo partido del torneo. Sí que era su día de suerte.

Nada antes, nada después

Si no fuera aquel partido, sería difícil alguien recordar a Oleg Salenko. Quitando el Mundial 94, el limitado delantero disputó apenas cinco partidos por Rusia marcando solamente un gol. Un dato curioso es que llegó a hacer un partido por la selección de Ucrania también.

Nacido en Leningrado (actual San Petersburgo), Salenko empezó su carrera como profesional en el Zenit Leningrad, a los 17 años. Tres años más tarde, en 1989, estaba en Ucrania, defendiendo el Dinamo de Kiev, donde vivió su mejor momento. Fueron 48 goles en tres temporadas con el equipo amarillo y azul.

De 1992 a 1994 estuvo en el humilde Logroñés, de España. Después de llamar la atención de clubes mayores por su participación en el Mundial 94 fue traspasado al Valencia, donde sólo estuvo una temporada y no dejó huella en el club.

A partir de entonces peregrinó por clubes como el Glasgow Rangers escocés, el Istanbulspor turco, el Córdoba español y se despidió en el Pogon Szczecin, escondido en el fútbol polaco. Diversas lesiones de rodilla lo forzaron a colgar las botas más temprano de lo que esperaba, a los 32 años.

Roberto Baggio

Roberto Baggio nació el 18 de febrero de 1967 en Caldogno, un pequeño pueblo del norte de Vicenza, Italia. Es un jugador que no poseía una condición física portentosa, pero lo contrarrestaba con su inteligencia y con todo el fútbol que lleva en sus botas.

En el fútbol italiano de los noventa, donde el potencial físico es lo que primaba, Baggio era capaz de dar pinceladas de color a través de su clase. A su técnica individual no se le puede poner ni un pero. Visión de juego, regate, cambios de ritmo y una diestra como un guante; la ponía donde quería.

Además, fue un jugador resolutivo que siempre apareció en los momentos claves y cuando la presión aumentaba, la figura de il Divino Codino se convertía en el punto de mira de todos.

El jugador italiano comenzó su carrera profesional en las filas del Vicenza en la temporada 1982-83. A pesar de un comienzo caracterizado por las escasas oportunidades, en la campaña 1984-85 pudo dar la justa medida de su calidad. Suscitó interés en los grandes equipos del calcioy finalmente recaló en la Fiorentina, donde se consolidó como una de las grandes figuras italianas.

Después de cinco temporadas en el equipo de Florencia, fue fichado por la Juventus de Turín en 1990 donde se convertiría en la máxima estrella italiana y ganaría la Copa de Italia (1993), la Copa de la UEFA (1993) y el Scudetto (1995). Además, a nivel individual fue nombrado mejor jugador europeo del año 1993 con el Balón de Oro.

En 1988 fue convocado por primera vez por la selección italiana, a partir de ahí se convirtió en uno de los pilares de la squadra azzurra. Sobre todo cabe destacar su actuación en el Mundial de Estados Unidos de 1994, donde sus intervenciones mágicas permitían pasar rondas a los de Italia, hasta la mismísima final. Los azulados perdieron en los penaltis y Baggio, a pesar de fallar uno de ellos, fue una de las estrellas del Mundial.

A partir de ahí, su juego inició un declive; fichó por el Milan en 1995 donde jugó dos temporadas y no se acopló al equipo. Posteriormente jugaría en el Bolognia, marcando 22 goles en 30 partidos de la Serie A y, consecuentemente, siendo convocado en la lista de jugadores para afrontar el Mundial de Francia de 1998 y alternando titularidad con Alessandro Del Piero. Justo después del Mundial del 98, su paradero fue el Inter de Milán. Sus intervenciones no fueron muy continuas, pero cada vez que tenía la oportunidad , no titubeaba a la hora de mostrar su talento.

Después de no ser convocado para la Eurocopa de 2000, decide salir del Inter de Milán para recalar en el Brescia con el objetivo de volver a la selección para jugar el Mundial. En el Brescia ratificó una vez más su calidad y su efectividad, peró una inoportuna lesión de ligamentos le impidió ir convocado al Mundial de Corea y Japón de 2002. En el año 2004 en el partido contra el Parma FC Baggio marcaría su gol 200 y se colocaría como el quinto máximo goleador de la Serie A de todos los tiempos.

El 28 de abril de 2004 fue convocado por última vez con su selección en un partido entre Italia y España. Y el 16 de mayo de ese mismo año jugaría su último partido como profesional en San Siro que lo ovaciona durante cinco minutos cuando es sustituido.
Fuente: Univision



Lo mejor de Roberto Baggio

Rivaldo: del resentimiento al auge

El 19 de abril de 1972, Marluce, mujer de Romildo Vítor, humilde jardinero del ayuntamiento, dio a luz a su tercer hijo en la maternidad de Encruzilhada, en Recife. Vivían en Beberibe, otro barrio de la zona norte de la capital de Pernambuco, y allá, en la penuria, dieron sus primeros pasos Ricardo y Rinaldo, los dos primeros retoños. Pero la emoción con el recién nacido hizo que el padre dijera "donde comen cuatro, comen cinco". Y fuera al registro civil a dar el nombre completo del nuevo niño al escribano: Rivaldo Vítor Borba Ferreira. 

Seis años más tarde, cuando Marluce y Romildo habían aumentado la familia con las niñas Soraya y Cristiane, todos se fueron a vivir a Paulista, ciudad de región metropolitana de Recife. En aquella época, después de las clases en el Colegio Castelo Branco, y en busca de conseguir alguna chatarra para el sustento de la casa, arrastrando al raquítico Rivaldo por las manos sus hermanos mayores vendían dulces, bollos y pasteles por las calles de Paulista. Y en los domigos iban estratégicamente a Janga -la playa más frecuentada- a ofrecer a la venta otras meriendas y helados. Así, a los 11 años, cuando ya estudiaba en ese mismo colegio público, Rivaldo también cogía sus chicles y bombones e iba de puerta en puerta vendiendo para conseguir algo de dinero para ayudar la familia. 

Largando la escuela y la venta ambulante, él -en la época, Vado, hijo del señor Romildo- jugaba partidillos en el campito del Gonzagao, donde era el más habilidoso de los niños descalzos, conducía el balón como si tuviera un imán en el pie y se imponía como delantero. Para Vado, además del fútbol, otros pasatiempos era atrapar pajaritos e entrenar los gallos de pelea -a veces, también vendidos para reforzar la mísera renta doméstica. Tan sólo a los 13 años, tuvo el apoyo decisivo del padre para convertirse en crack: un par de botas. Y Romildo al regalarse hizo magia con su escaso salario de servidor municipal. Más adelante, en 1988, otro incentivo: el padre lo lleva a las divisiones de base del Santa Cruz Futebol Clube, en Recife, donde por cuenta de la subalimentación crónica Rivaldo tuvo que extraer todos sus dientes pochos.
 

Pero en el 89, uniéndose al hecho de ser extremadamente pobre, un nuevo pesar vino a marcarlo: el padre muere atropellado por un autobús. Deprimido, el huérfano Rivaldo -ya destacando en el juvenil del tricolor pernambucano- quiso dejar el fútbol. Y la madre, sabiendo del sueño de Romildo en convertirlo en jugador, no permitió. Y, poco a poco, el chaval de 1,87m de estatura se rehizo psicológicamente y, en 1991, se destacó en el juvenil recifense en la Copa Sao Paulo de Juveniles. Hasta Telê Santana, técnico del Sao Paulo, pidió que lo compraran al Santa Cruz. Pero fue el modesto Mogi Mirim Esporte Clube, de la primera división paulista, el que llegó primero y lo adquirió. Y en el 92, con el pie izquierdo bendecido e íntimo del balón, ese artista del Recife exhibió su juego técnico, haciendo el club ser comparado con el combinado holandés del 74. En ese equipo, además, el 13 de abril de 1993, percibiendo el portero del Noroeste adelantado, Rivaldo chutó de la divisoria del campo para hacer el fantástico gol que Pelé nunca consiguió.
 

Después, el Mogi lo vendió al Corinthians y él, aunque fuera bien en el equipo con 19 partidos y 11 goles, no fue aceptado por la hinchada. Aún así, el 16 de diciembre de 1993, como corintianoRivaldo se estrenó en la selección brasileña contra México, en Guadalajara, siendo suyo el único gol del partido. Y al mediapunta le fue otorgado por la revista Placar el trofeo Balón de Plata de ese año (lo reciben los once mejores jugadores en sus puestos). Sim embargo, desde su cuarto partido con Brasil, ya era en definitiva jugador del Palmeiras, club en el cual sería campeón paulista y brasileño de 1994, cuando recibió otro Balón de Plata. Pero los palmeirenses también lo reprendían, tachándole de retener mucho el balón, confundiendo su estilo cadencioso con el individualismo. Su respuesta -después de haber actuado en 86 partidos con 57 goles en el club blanquiverde en casi tres años- vino el título de campeón paulista del 96. Y aún con su fama en Europa, para donde se fue por 10 millones de dólares pagos por el gallego Deportivo La Coruña, entonces nostálgico del brasileño Bebeto.
 

No obstante, en julio del 96, antes de presentarse al equipo español, se fue a los Estados Unidos para incorporarse a la selección en la Olimpíada de Atlanta. Y qué pena, pues al perder una pelota en el medio campo, Nigeria empató el partido, venciendo después a Brasil en la prórroga. Eso hizo perder a la selección canarinha la oportunidad de ganar la medalla de oro -título aún inédito en el fútbol brasileñó- y Rivaldo pasó a ser así el chivo expiatorio, lo que le apartó por más de un año de la selección. Compensando, tuvo un excelente desempeño en el Deportivo al lado de Djalminha y Mauro Silva, y ya en esa temporada se convertiría en ídolo en España y Europa. Tanto que el Barcelona -del cual el fenómeno Ronaldo acababa de irse- se gastó 29 millones de dólares y se lo llevó a Cataluña, donde el pernambucano a cada lance iluminaría de talento el estadio Camp Nou.

Sí, en el Fútbol Club Barcelona -de julio de 1997 al primer semestre de 2002- Rivaldo vivió la fase más iluminada de su carrera. Con él, el Barça venció la Liga y la Copa del Rey en el 98, teniendo en el equipo además a Luis Enrique, Kluivert y Figo. Al año siguiente -cuando el 10 de mayo Rivaldo reeditara contra el Atlético de Madrid el mismo gol desde la divisoria del campo-, su equipo reeditó el título de Liga Española. En la parte financiera, el crack alcanzó su auge al firmar contratos millonarios -lo que a partir de entonces le pondría en el rol de los atletas más ricos del planeta. Eso sin hablar de los principales premios atribuidos a Rivaldo. Como: mejor jugador extranjero de la Liga (1998), Balón de Oro al mejor jugador de Europa (1999) y, finalmente, disputando con el inglés Beckham y el argentino Batistuta, el más honroso y democrático -votado por 140 técnicos-, especie de Premio Nobel del fútbol: mejor jugador del Mundo, otorgado por la FIFA en 1999. Para tanto títulos y premios, el artista Rivaldo hizo 130 goles y jugó 235 partidos con el Barcelona. Pero en 2002, con la posesión de su libertad y con insolubles divergencias con el entrenador Louis Van Gaal, el crack dio adiós a los catalanes. En aquella época también se despidió sentimentalmente también de Rose, con quien se casó en Mogi Mirim y que le dio un casal de hijos -Rivaldinho y Thamyris. 

Concomitante al rosario de gloria y honores en el Barcelona, Rivaldo volvió a la selección nacional en noviembre de 1997, cuando el episodio ocurrido en la desafortunada Olimpíada de Atlanta se olvidó. Y en Francia el crack brilló en el Mundial del 98, del cual Brasil salió subcampeón y el mediapunta ostentando la unanimidad de que fue el mejor brasileño en la competición. En 1999, venció para el país la Copa América, siendo el máximo goleador. Y en los dos años siguientes, además de amistosos, Rivaldo participaría de la fase de clasificación para el Mundial del 2002, fecha esta en que -contando con él como figura- Brasil se convirtió en pentacampeón mundial en Asia. Así, al hacer su último partido por Brasil el 19 de noviembre de 2003, el mediapunta contabilizaría 86 partidos y 38 goles. De ese total de partidos por la selección brasileña salió victorioso en 55 ocasiones.
 

Una vez lejos del Barça, Rivaldo se alquiló a la italiana Associazione Calcio Milan. Y en ese bello equipo, a lo largo de 13 meses de frustración, haría 38 partidos, marcando apenas 8 pálidos goles. Inconformado con el banquillo de suplentes, él de mutuo acuerdo con Milan rescindió el contrato. A seguir, en diciembre del 2003, Rivaldo volvería a Brasil para defender el Cruzeiro, en la época entrenado por Vanderlei Luxemburgo, técnico que siempre le apoyó. Sim embargo, con el desvinculación del entrenador del club y un desempeño del mediapunta por debajo de la crítica, Rivaldo, diciéndose solidario a Luxemburgo, ponía fin a su compromiso con loscruzeirenses. Y en julio de 2004, después de muchas negociaciones con diversos equipos, firmaría contrato con el griego Olympiakos, club en el cual jugaba su compatriota y amigo Giovanni, también ex-Barcelona. En ese equipo de Atenas, el pernambucano ha vencido la Liga Helena tres veces consecutivas, siendo en todas ellas elegido el mejor jugador del campeonato.
 

Por lo que Rivaldo sabe de fútbol, es plausible y saludable creer que ese gran artista del fútbol mundial siga brillando aún más.




Lo mejor de Rivaldo 1



Lo mejor de Rivaldo 2

Ferenc Puskas: el Comandante Galopante

A los 16 años, ya disparaba sus primeros tiros de artillero y estrenaba títulos, con el Kispest, equipo de su padre y de un barrio de Budapest, luego anexado por el ejército y rebautizado Honved de Budapest en 1949, y a los 40 años, se retira del fútbol tras muchísimos goles y títulos, con el Real Madrid, con el Honved o con la selección húngara.

Siempre ha jugado con los mejores en sus tres equipos, tres equipos que hicieron el fútbol más bonito del universo en la década 1950, con el Santos de Pelé y el Stade de Reims de Kopa. Con la Hungría de oro y los Bozsik, Hidegkuti, Czibor, Kocsis, o con el Honved, anima el juego creativo y ofensivo más espectacular de Europa, alineando goles sin tregua. Con el Real Madrid, integró el mejor quinteto de ataque jamás reunido, en un equipo invencido más de 6 años en el Bernabéu: Kopa, Di Stéfano, Puskas, Rial y Gento.

4 extraordinarios años, 32 partidos contra las mejores selecciones, 144 goles, ninguna derrota, la famosa Hungría 1950, acaba ese increíble ciclo récord, el día de la final del Mundial 1954, derrotada por Alemania, en un partido sospechoso, deportiva y políticamente. A lo largo de ese glorioso trayecto, Puskas se luce más que nunca en Wembley, en noviembre 1953, dirigiendo un equipo magiar que destroza por primera vez en su templo a los inventores de un cierto género de fútbol, 6 a 3. Los ingleses del capitán Wright y Stanley Matthews prometen revancha en Budapest, unos meses más tarde, pero encajan otra histórica goleadísima, 7-1. 200.000 testigos habían vivido el fin de una vieja idea del football. Los ingleses practicaban el football, mientras los húngaros jugaban al fútbol.

Huyendo los carros de combate rusos en 1956, Ferenc Puskas ya había establecido un récord impensable hoy: 83 goles (en 84 selecciones). Récord universal de goles de un jugador, por delante del mismísimo Rey Pelé (77 goles en 95 partidos). Cuando llega al Real Madrid, a los 31 años, ya había ganado 4 títulos de Campeón de Hungría con el Honved (1950/52/54/55). Con el Real Madrid, a partir de 1958, acumula 6 títulos nacionales (1961 a 1965 y 1967), tres Copas de Europa (1959, 60 y 66) y la Intercontinental de 1960. Entre esos éxitos, la famosa Copa de Europa de Hampden Park, recordada por la historia del fútbol como la más bella: Real Madrid 7, Eintracht de Francfort 3. Diez goles en apenas una hora de juego, 3 de Di Stefano y 4 de Puskas en 25 minutos. Este mismo año, ganará la primera Copa Intercontinental contra el gran Peñarol, 5-1 en el partido de vuelta en el Santiago Bernabéu, marcando él dos goles. En 1952, había marcado el primer tanto de la final de los Juegos Olímpicos, que ganó Hungría a Yugoslavia 2-0, su primer gran título.

"Cañoncito Pum" y "el Comandante Galopante" fueron dos de sus motes, el primero debido a la potencia y precisión de su disparo de la izquierda, el segundo porque heredó del grado de Comandante, cuando el Honved fue requisitado por el ejército. Puskas, sin haber sido nunca oficialmente un delantero centro, sino muchas veces un interior derecho, disparaba -sobre todo de la izquierda- y marcaba sin contar ni tergiversar y así y también fue cuatro veces pichichi de la Liga española (1960/61/63/64).

Después de retirarse pasados los cuarenta años, tras esta extraordinaria segunda carrera treintañera y de diez años en el Real Madrid, emprende una tercera carrera no menos rica: de 1967 a 1992, dirigirá 12 clubs en 8 países y 4 continentes entre cuales Al Masry en Egipto, Vancouver en Canadá, Murcia en España, Colo-Colo en Chile, Cerro Porteño en Paraguay, Melbourne en Australia y por fin AEK Atenas y Panathinaikos en Grecia. Es, a la luz de sus avisados consejos de delantero completo, que el Panathinaikos llega a la cumbre de su historia y gloria jugando la final de la Copa de Europa 1971 contra el todopoderoso Ajax de Amsterdam de Rinus Mitchel y Johan Cruyff. En el mítico estadio de Wembley de sus hazañas de 1953, no hubo otro milagro y Cruyff alzó el primero de sus 3 cetros continentales consecutivos, tras un claro 2-0.

Ferenc Puskas, muy enfermo desde hace varios años, también sufría de melancolía y criticaba, como la mayoría de los grandes atacantes del fútbol clásico, la avaricia en goles, regates, paredes, disparos, juego y espectáculo del fútbol moderno. Él que fue tan generoso en todos los campos del mundo como en la vida, falleció el viernes 17 de noviembre de 2006, en Budapest, la ciudad donde había nacido el 2 de abril de 1927.




Daniel PASSARELLA

Passarella, el Gran Capitán

Daniel Passarella celebrates after the FIFA World Cup Final in 1978Daniel Passarella fue un defensor áspero, de esos a los que nadie, ni el atacante más corajudo, quisiera enfrentar. Pero no sólo los delanteros le temían: con su zurda prodigiosa y un salto que envidiaría cualquier basquetbolista, el marcador central más goleador en la historia del fútbol argentino fue también el terror de los arqueros rivales.
El gesto adusto, la zurda cargada de gol y el brazalete de capitán se convirtieron en su marca registrada. La otra, la que quedará para la posteridad, es la que lo muestra sonriente y feliz. En andas, con el número 19 en la espalda y el trofeo de la Copa Mundial en la mano, con su querido y conocido estadio Monumental como escenario. “Levantar esa Copa es como sentir un orgasmo permanente”, reconocería luego aFIFA.com.
Nacido para ganar
Extenderse en una fría lista de reconocimientos y títulos en la notable carrera de Passarella representaría una obviedad. Tal vez baste con citar a Diego Maradona, que colecciona más desencuentros que sonrisas con el Gran Capitán, quien definió al primer argentino en levantar la Copa Mundial como “el mejor defensor que haya visto en mi vida. Y el mejor cabeceador, tanto en ataque como en defensa”.
No por nada integra la prestigiosa lista FIFA 100 con los mejores jugadores de la historia, marcó 99 goles y dio cátedra en la liga italiana, esa en la que brillan los mejores defensores del planeta. “Siempre sentí nervios, un cosquilleo antes de jugar. Pero cuando pisaba el césped con el pie derecho, como era mi costumbre, me transformaba. Me olvidaba de todo, sólo quería ganar”, aclara.

Fue el mejor defensor que haya visto en mi vida. Y el mejor cabeceador, tanto en ataque como en defensa.

Diego Maradona, sobre Daniel Passarella
Con su actitud y seguridad, Passarella se ganó rápidamente la confianza de César Luis Menotti, encargado de construir una selección capaz de pelear por el título mundial en casa. “Nunca dudé en darle la capitanía, tenía un contagio y un profesionalismo notables. Era un verdadero líder”, reconocía el entrenador. Y el jugador nacido en la ciudad de Chacabuco le respondió como mejor sabía: liderando a la selección durante los 7 partidos que duró el certamen hasta derrotar a Holanda 3-1 en la final.
Sin embargo, la alegría en aquella fría jornada del 25 de junio de 1978 no borró la parte recia del capitán, que protegió el trofeo a capa y espada. Como recuerda Mario Kempes, goleador del torneo: “Daniel no quería darle la Copa a nadie. Ni yo la toqué. Fiel a su estilo, con los codos arriba, la protegía contra todos. ¡Si hasta se negaba a entregársela al encargado de seguridad que vino a buscarla al vestuario!”.
México, esperanza y finalTras fallar en el intento de revalidar el título en España 1982, edición en la que convirtió respectivos tantos frente a El Salvador e Italia, Passarella tenía un objetivo claro: cerrar su carrera dorada con la selección en México 1986. No obstante, el destino le tenía guardado otro final. Un virus intestinal e inesperado forzó a Passarella a dejar el equipo para internarse durante ocho días en un hospital azteca, tiempo suficiente para decirle adiós al certamen…
“Tenía un banquito pequeño en la habitación donde concentraba. Por las noches me lo llevaba a la cancha de entrenamiento, me sentaba solo y permanecía llorando durante horas”, reveló el Gran Capitán.
Su reemplazante en la lista de buena fe no fue otro que José Luis Brown, quien anotaría justamente el primer gol de la final ante Alemania en el estadio Azteca. Así y todo, Passarella resultó clave en la clasificación argentina para México 1986. La historia cuenta que en el duelo decisivo ante Perú, el equipo de Carlos Bilardo necesitaba un punto en Buenos Aires para sellar su pasaje. En el entretiempo, los incaicos se imponían 2-1 y los fantasmas sobrevolaban el Monumental. “En el vestuario estábamos todos callados, y nosotros le habíamos sugerido previamente al preparador físico, el Profe Echeverría, que se comprara un departamento a cuenta con lo que ganaríamos por clasificar al Mundial”, recuerda Passarella.

No quería darle la Copa a nadie. Ni yo la toqué. Con los codos arriba, la protegía contra todos. ¡Si hasta se negaba a dársela al encargado de seguridad que vino a buscarla al vestuario!

Mario Kempes, sobre Passarella y el Trofeo de la Copa Mundial de la FIFA
“Como necesitábamos valor, me levanté, le palmeé la espalda al Profe y le dije que se quedara tranquilo. Íbamos a clasificar para que él pagara ese departamento”. Dicho y hecho: a pocos minutos para el final, el mismo Passarella encabezó una patriada personal en el área peruana y estrelló su tiro en el palo, para que Ricardo Gareca empujara el balón al arco vacío y le diera la clasificación a Argentina.
“Si bien tengo la medalla de campeón y estuve con el equipo en la ceremonia de premiación en México, yo sólo me siento campeón cuando estoy en la cancha”, confesó el mismo Passarella años más tarde. Sin embargo, pese a aquella experiencia agridulce, sus números en la fase final de la Copa Mundial de la FIFA avalan su fama: disputó 12 partidos con un saldo de 7 triunfos, 4 derrotas y 1 empate. Marcó 3 goles, levantó el trofeo en una oportunidad y se llevó dos medallas doradas para su museo personal. Pero lo que es aún más importante que los números: forjó  una leyenda, la de aquel defensor temible al que respetaban atacantes y arqueros por igual. El Gran Capitán.


JAIRZINHO

El Huracán que no amainóLa Copa Mundial de la FIFA significa tanto en el mundo del fútbol que una sola participación en el torneo puede acabar determinando toda la percepción que se tiene de la carrera de un jugador, para bien o para mal. O, en el caso de Jair Ventura Filho, simplemente para algo diferente.

Si preguntamos por todo el mundo quién fue Jairzinho, es muy probable que la respuesta sea más o menos la misma: el “Huracán del Mundial del 70”, el extremo derecho de uno de los mejores equipos de todos los tiempos, el único artillero —a día de hoy— que ha marcado en todos los partidos de una selección campeona del mundo, hasta la final. Y todo eso es cierto, a pesar de ser únicamente una pequeña, aunque importantísima, muestra de lo que representó el brasileño.
Brazil's Jairzinho celebrates after walking the ball into the net for his side's third goalPero la verdad es que Jairzinho no solo protagonizó una carrera que se prolongaría durante 20 años, y acudió a otras dos citas mundialistas, las de 1966 y 1974, sino que tampoco era extremo derecho. Y, si bien marcó un buen puñado de goles, ni siquiera era delantero centro. Tan solo actuó en esa posición durante aquel periodo entre mayo y junio de 1970, en México, lo que acabó definiendo su imagen para siempre.
“Yo era un mediapunta, un 10”, explica Jairzinho a FIFA.com. “Lo que sucede es que aquella selección de Zagallo de 1970 consiguió algo especial: reunió, en un mismo equipo, a cinco hombres que ejercían prácticamente la misma función en sus clubes. Éramos todos números 10”.
Los cinco futbolistas a los que se refiere Jairzinho son él mismo, entonces medio de enganche del Botafogo; Gérson, del São Paulo; Tostão, del Cruzeiro; Rivellino, del Corinthians; y el único que sí vestía el dorsal número 10 en aquella Copa Mundial de la FIFA, por derecho propio: Pelé.

“El Botafogo, en aquella época, tenía a Roberto Miranda como delantero centro. Pelé, en el Santos, tenía a Coutinho. En el Cruzeiro, estaba Evaldo. Y así sucesivamente. Ninguno de nosotros era un punta puro”, señala. “La posición quedó determinada prácticamente por el dorsal: yo usé el 7 y fui extremo derecho. Rivellino, con el 11, extremo izquierdo. Y, al final, atacábamos todos”.
La posición es lo de menosTodos atacaban, sí, pero nadie desempeñó esa nueva función durante aquel mes tan bien como Jair: empezó firmando dos goles en el debut del equipo, contra Checoslovaquia, y acabó consiguiendo otros cinco, uno en cada partido, también en el triunfo por 4-1 de la final sobre Italia. El número 7 fue el falso extremo derecho que se esperaba, y durante la mayor parte del tiempo actuó principalmente como el delantero centro del que carecía el equipo. “Yo ya sabía que Jair iba a arrasar”, recuerda en declaraciones a FIFA.com, Zagallo, quien reemplazó a João Saldanha como seleccionador pocos meses antes del certamen. “No solo porque era consciente de sus dotes como goleador, sino porque estaba en una condición física imponente. Estaba imparable. Tenía físico para ser extremo derecho, delantero centro, medio… Todo a la vez”.
En realidad esa incertidumbre en torno a la posición exacta de Jairzinho, tan propiciada por la campaña mundialista de 1970, ya había empezado al principio de su carrera. La familia Ventura se mudó de Duque de Caxias para la calle General Severiano de Río de Janeiro, junto a la sede del Botafogo, en 1958. El muchacho, de 14 años, no tardaría en incorporarse a la cantera del club.
Comandado por Jair, el filial del Botafogo brilló y llamó la atención del técnico del primer equipo —que ya era impresionante—, Zolo Rabelo. El chico entró por primera vez en un entrenamiento, como sustituto del veterano delantero centro Quarentinha, es decir, formando en ataque al lado de Didi, Garrincha, Zagallo y Amarildo. Jairzinho no era punta, pero tampoco le gustaba dejar escapar oportunidades: marcó dos goles en aquella práctica, y fue incorporándose progresivamente al plantel.

Su ascenso definitivo al cuadro profesional coincidió con el declive de Garrincha y su salida del conjunto albinegro, en 1965. Jair heredó la elástica número 7 y la posición de extremo derecho, y respondió tan bien ante la presión de tener que sustituir a un ídolo suyo que en poco tiempo fue convocado por la Seleção. Cuando se convirtió en titular indiscutible y en estrella, se le ubicó definitivamente en el puesto de mediapunta, donde su potencia física y su capacidad para arrancar con el balón dominado marcarían diferencias más que en ningún otro sitio del campo.
“Sí, cuando partía controlando el balón no era fácil pararme, no”, dice sonriendo, sin falsa modestia. “Para eso, entonces, necesitaba espacio. Incluso en México en 1970, al jugar en punta: en la mayoría de las acciones, corría mucho por la cancha, muchas veces en diagonal. Siempre fue así, aprovechando los espacios”. Lo que demuestra que el apodo de “Huracán” resultó muy apropiado. Y, aunque no todos lo sepan, Jair fue siempre un huracán, durante años. No solo en aquel torneo.














Paolo MALDINI


Maldini, la elegancia en defensa


AC Milan defender Paolo Maldini in actionItalia, país de grandes zagueros, ha engendrado toda una pléyade de jugadores talentosos en las distintas demarcaciones de la línea defensiva. Sin embargo, dos laterales dejaron su huella para siempre en esa parcela. Uno de ellos, Giacinto Facchetti, quedará en los anales como el hombre que inició la emancipación de los carrileros; esos defensas completos que, poco a poco, empezaron a apoderarse de toda su banda.
El otro, Paolo Maldini, simboliza la elegancia en estado puro, la anticipación en lugar de la intimidación. FIFA.com rinde homenaje a este jugador ejemplar, que, en 24 años de carrera profesional en el fútbol de clubes y 902 partidos oficiales (647 de ellos en laSerie A italiana), siempre vistió una misma camiseta: la rossonera del AC Milan.
Paradójicamente, podría decirse que Maldini tampoco tuvo mucho mérito. No en vano, desde la cuna fue bendecido por los dioses del calcio. Con un padre como Cesare, intratable central y lateral derecho internacional que militó en el Milan de 1954 y 1966, e imbuido por la férrea cultura del catenaccio, difícilmente podría haberse resistido al gusanillo del defensa. Así, ya en 1978, con apenas 10 años, se incorporó a la canteramilanista, donde enseguida impuso su elegancia innata, su comportamiento irreprochable y su sentido de la colocación; cualidades que no dejó de mejorar con el paso de los años. Igual de rápidamente acalló también a las malas lenguas, y el presunto “hijo de papá” desapareció, para ser simplemente Paolo.
El talento y la suerte
Fue un antiguo compañero de equipo de su padre, el sueco Nils Liedholm, quien le hizo debutar en la Serie A el 20 de enero de 1985 con 16 años y 208 días, en un partido contra el Udinese (1-1). A partir de la temporada siguiente, se convirtió en un titular fijo. Entonces ignoraba que, de hecho, acababa de firmar un contrato de más de dos décadas con el Milan. Y es que, además de sus numerosas cualidades en el plano técnico, táctico y físico, Paolo Maldini también tenía suerte…
En primer lugar, la de llegar en una época en la que Italia ya no se encerraba en una defensa a ultranza y ciega, sino que se abría a un sistema de juego que, en vez de eso, necesitaba la aportación ofensiva de los laterales. En ese fútbol de bandas, una expresión hoy de moda, Paolo causó sensación en plena explosión del fútbol televisado.
Además, tuvo también la suerte de jugar en una de las mejores defensas que se hayan visto en un club: Mauro Tassoti, Franco Baresi, Alessandro Costacurta y Maldini. Aunque la mayoría de las veces jugaba en la parte izquierda de la defensa, Paolo Maldini era un diestro nato, si bien ejercía a la perfección de ambidextro.
Después de una temporada y media con los sub-21 de Italia, su debut con laNazionale absoluta cayó por su propio peso el 31 de marzo de 1988, en Split contra Yugoslavia (1-1). A partir de entonces, los títulos se fueron sucediendo a gran ritmo. Bajo su liderazgo, la escuadra milanista se adjudicó, entre otros logros, 5 Ligas de Campeones de la UEFA, 7 scudetti, 2 Copas Intercontinentales y 1 Copa Mundial de Clubes de la FIFA. Un palmarés mareante si pensamos que, asimismo, ¡perdió 2 finales de Liga de Campeones y 3 de la Copa Intercontinental!
Una filosofía y un golpe El zaguero atribuía esos éxitos sobre todo a la filosofía de su club. “El Milan siempre ha procurado crear su propio juego antes que tratar de destruir el de su rival”, explicó. “Las personas han cambiado, pero no la filosofía”. En cuanto a las derrotas, demostró tomárselas con mucha filosofía al señalar: “He acabado por aceptarlas como una parte integrante del juego”.
Maldini deslumbraba, pero al término de la campaña 1996/97 perdió un poco de su aura y se sintió huérfano, después de que Franco Baresi, el gran organizador de los movimientos de la defensa, decidiese colgar las botas. Entonces, el AC Milan tomó un par de decisiones: retirar la camiseta con su número, el 6, y que Maldini ocupase su puesto. Así fue como se convirtió en el capitán del grande lombardo, pero también de la Squadra Azzurra.  
Sin embargo, como todo el club, Maldini acusó el golpe en la siguiente campaña, dada la tremenda influencia que ejercía el líbero (y en su caso más, al tener que adquirir los automatismos de la posición de defensa central). Algunos empezaron a pensar quePaolo Maldini iniciaba su declive, hasta que se produjo un nuevo golpe de efecto: Alberto Zaccheroni llegó como entrenador e impuso rápidamente una defensa de tres. Así, Maldini regresó a su querida banda y, como por ensalmo, todo el equipo del Milan renació de sus cenizas para conquistar un nuevo título liguero. Después, ya metido de lleno en la treintena, se instalaría definitivamente en el eje de la zaga, donde su sentido de la colocación hizo maravillas.
Mucho más que un palmarés
La gran espina en la carrera de Paolo son esas dos finales perdidas que le privaron de un gran título con la Nazionale. En la primera, la final de la Copa Mundial de la FIFA 1994, no tuvo nada que reprocharse, porque el partido concluyó con 0-0, y no participó en la tanda de penales fatal para Italia. En la segunda, la de la Eurocopa 2000 contra Francia, los dos tantos franceses no llegaron por su banda, y fue víctima por primera vez de un gol de oro, una regla que no acabó triunfando.
Maldini puso fin definitivamente a su carrera internacional tras la eliminación de Italiaante la República de Corea en los octavos de final del Mundial 2002, celebrado en tierras asiáticas, y de nuevo… con un gol de oro (2-1). Pese a ello, su carrera con la camiseta azzurra se reveló ejemplar. En total, fue internacional en 126 partidos, 74 de ellos como capitán, y durante mucho tiempo ostentó el récord de internacionalidades, antes de ser destronado por otro defensa central, Fabio Cannavaro (136).
Sin embargo, no se puede reducir a Maldini únicamente a su palmarés, por muy excepcional que sea. Sobre el césped, o lejos de él, tanto en su juego como en su comportamiento, siempre fue un tipo ejemplar. Igualmente, se antoja imposible encontrar rastros de un mal gesto por parte de un jugador al que a menudo se describe como un caballero. La mejor prueba es el hecho de que solamente viese una tarjeta roja (y encima, en un partido de preparación) en más de mil encuentros oficiales. Poco antes de su retirada, los tifosi del Inter, el gran rival, quisieron rendirle homenaje en el último derbi que disputó: “Fue una sorpresa maravillosa”, aseguró al respecto. “En el plano humano, creo que se trata de una de las mayores satisfacciones que he tenido nunca”.
Maldini, verdadero ejemplo de profesionalidad y símbolo de altruismo para sus compañeros, se mantuvo fiel a sus principios hasta el final. Como hombre discreto, no quiso que se organizase una gran ceremonia en su honor el día de su marcha. Prefirió “una fiesta sobria”, según sus propias palabras. “Como mi carácter”, añadió.

El ruso Lev Yashin es uno de los guardametas más espectaculares dentro de los Mundiales


Los periodistas deportivos solían decir que cuando Lev Yashin jugaba al fútbol, los equipos no jugaban con cuatro defensas, lo hacían con dos, y tampoco tenían dos delanteros, sino que atacaban con cinco. Fue lejos, uno de los mejores porteros de la historia.
Lev Yashin, la araña negra de Rusia
El fútbol de aquel entonces era completamente distinto al de ahora, para disgusto de los porteros, que se pasaban los partidos sacando balones de sus redes. Por esa razón es imposible utilizar las estadísticas de Lev Yahsin para afirmar que fue el mejor portero de la historia, ya que en 78 partidos internacionales recibió 70 goles.
Pero si no fue el mejor, estuvo muy cerca.
Lyova Yashin nació en Moscú en 1929. Sus padres trabajaban en una fábrica de herramientas de la capital soviética. A los 13 años Yashin acompañaba a sus padres al trabajo, donde trabajaba como aprendiz. La fábrica tenía un pequeño equipo de fútbol y fue allí donde Lyova empezó a jugar. Se dice que él quería jugar de delantero, pero al ser el más alto de los chicos del equipo el entrenador le puso de portero.
Yashin jugó en varios equipos aficionados hasta que fue descubierto por un entrenador que le invitó a hacer una prueba para el Dínamo de Moscú. Durante casi 22 temporadas, Yashin formaría parte de uno de los dos conjuntos de la ciudad moscovita y por 14 años defendió la portería de la selección nacional.
A Yashin se le conocía mundialmente como la "araña negra", (en respuesta a su costumbre de vestir con uniformes totalmente negros) y se le consideraba ya entonces como el mejor portero del mundo. Cubría cada centímetro de su portería y sus saltos y estiradas eran motivo suficiente para ir al campo.
Como todos los grandes Yashin también revolucionó su papel en el fútbol. Fue uno de los primeros porteros en jugar con los pies, tanto dentro como fuera del área, cosa que hacía con frecuencia.
El récord de partidos jugados en la Liga soviética continúa hoy en día en su poder, con 326. Consiguió 13 títulos nacionales con el Dínamo, y con la selección de la Unión Soviética jugó 78 partidos, consiguiendo una medalla de oro olímpica, una Copa de Europa de selecciones nacionales y recibió el balón de oro al mejor jugador, siendo el primer portero en recibirlo.
Se dice, aunque no hay datos estadísticos para refrendarlo, que durante su carrera paró 150 penales. Se dice, y hay manera de asegurarlo, que fue una de las personalidades más notables debajo de los tres palos.



PETER SCHMEICHEL
Peter Schmeichel, celebrando la Champions League de 1999
El portero danés es uno de los mejores arqueros de todos los tiempos, ya no sólo por su palmarés sino por su importancia y efectividad bajo los palos. Durante ocho años defendió la camiseta del Manchester United, equipo en el que se forjó un nombre entre los más grandes guardametas del deporte rey.

En la mayor parte de las ocasiones, son los delanteros los que se llevan el mérito de las victorias de un equipo por ser los autores de los goles que suben a los luminosos. Sin embargo, el fútbol no se trata solamente de marcar, sino también de gozar de una defensa sólida y sin fisuras. Y un poco más retrasado en el cuadrilátero está la figura del portero, aquella demarcación de la que todo el mundo se olvida si se gana y de la que se acuerda si se pierde.
Tal y como ya hicimos con anterioridad al hablaros de Lev Yashin, hoy queremos honrar la posición de guardameta al recordar a uno de los más grandes arqueros de la historia del Manchester United e incluso del fútbol en general, Peter Schmeichel. Nacido en 1963 en Gladsaxe (Dinamarca), se inició en el fútbol con el equipo de su ciudad natal. Tras dar al salto al fútbol profesional de la mano del Hvidovre, pasó a formar parte del Brondby danés, equipo con el que sumaría cuatro títulos de liga en cuatro temporadas.

Su consagración, en Manchester

Su habilidad y destreza llamó la atención del Manchester United, que decidió incorporarlo a sus filas en el verano de 1991 a cambio de aproximadamente 600.000 euros. Serían ocho las temporadas las que defendería los arcos de Old Trafford, etapa en la que le dio tiempo para sumar en su palmarés cinco títulos de Premier League, tres FA Cup, una League Cup, cuatro Charity Shield, una Champions League una Supercopa de Europa.
En 1999, y a a sus 36 años, decidió abandonar la disciplina inglesa para recalar en el Sporting de Lisboa, ya que consideraba no se veía capaz de combatir la competitividad de la primera división inglesa. Dos temporadas resistió con los leones de la capital, con los que ganó una liga la misma campaña en la que se incorporó al club. Finalmente, regresó a Inglaterra con el fin de ayudar a potenciar la carrera de su hijo Kasper, aunque antes de retirarse decidió jugar una temporada con el Aston Villa y otra con el Manchester City, entidad en la que se retiraría a sus 40 años.
Entre sus récords destaca una gesta conseguida en 1994, año en el que lograría la marca de encajar apenas un gol cada 1.000 minutos. A su vez, en el curso 1994-95 lograría finalizar 25 partidos sin recibir un gol. También es el jugador danés con más convocatorias con su selección con un total de 129. De hecho, muy importante fue su participación en la Eurocopa de Suecia de 1992, en la que Dinamarca se alzaría campeona.
Con todo, aunque Schmeichel goza de una larga y destacadísima trayectoria, así como de un espectacular palmarés y de unos grandes registros, por muchos será también recordado por su espectacularidad a la hora de despejar balones y por su peculiar carisma. Atajaba penaltis con suma facilidad y era capaz de realizar palomitas dignas de ser fotografiadas como paradas a dos tiempos igual de efectivas. Tanto volaba para alejar el peligro como se tiraba por los suelos para evitar el gol. Y acongojaba a sus rivales cuando se plantaban solos en el mano a mano contra él. En definitiva, un meta de lo más completo.

Sus aficiones extradeportivas

Schmeichel es un 'jugador de leyenda' en toda regla, aunque también hay que señalar que es toda una personalidad más allá de los terrenos de juego. Tras retirarse, ha participado como comentarista de partidos de fútbol en la BBC británica, mientras que actualmente retransmite los partidos de Champions en la televisión danesa. En 2006 se apuntó al programa 'Mira Quién Baila' de la televisión inglesa y en 2007 fue uno de los inversores en la compra del Brondby IF por parte de un grupo empresarial. Finalmente, hizo también sus pinitos como presentador televisivo al presentar la versión danesa de '1 contra 100'.

-----------------------------------------------HUGO SÁNCHEZ.
La apoteosis del rematador. El mexicano Hugo Sánchez elevó la figura del '9' clásico a su máxima expresión durante los años 80. Militó en tres equipos madrileños, pero su nivel tocó techo en el Real Madrid.
Hugo Sánchez (Ciudad de México, 1958) ha pasado a la historia del fútbol moderno como uno de los mejores goleadores. Su capacidad de anotación no ha encontrado parangón en la Liga Española hasta los últimos años, con una hornada de futbolistas que están escribiendo una nueva historia de este deporte, como son Messi y Cristiano Ronaldo.
Pero el idilio de Hugo con el gol entronca con el 9 clásico. Un jugador cuyo hábitat natural era el área, unos pocos metros cuadrados en donde el delantero vivía sin sobresaltos, hasta que la oportunidad de anotar se manifestaba. Era ese momento en el que jugadores como Hugo solo necesitaban un buen balón para marcar. Sin excusas, ni aspavientos, la portería entre ceja y ceja, y el remate a gol como objetivo.
Hugo Sánchez comenzó a destacar en Los Pumas de la UNAM de México. Con 23 años probaría suerte en Europa con su fichaje por el Atlético de Madrid. Su aclimatación no fue instantánea. Hugo necesitó de minutos para adaptarse al juego más rápido y exigente de la Liga Española. Pero en la temporada 84/85 acabó con 19 tantos en el zurrón, ganado la Copa del Rey. Era su primer Pichichi. Todavía quedaban 4 más por llegar.

El 9 de la Quinta del Buitre

Tras dejar el Atlético, con una breve vuelta a México de por medio, Hugol recala en el Real Madrid, club donde conseguiría sus mayores éxitos. La sociedad que formó con Butragueño y Míchel fue perfecta. La Quinta del Buitre tuvo en el mexicano a su principal baluarte ofensivo. La llegada de de Hugo al equipo blanco no despertó una enorme expectación, pero años más tarde abandonaría el Real Madrid dejando una huella imborrable a través de sus goles, chilenas y celebraciones acrobáticas.
En su primera temporada de blanco logra ganar la Liga demostrando al Bernabéu que se trata de un goleador genuino. Con 22 tantos se lleva el Pichichi, el primero que conseguía con el conjunto merengue. Hugo Sánchez fue la guinda perfecta de aquella máquina de triturar rivales y amasar ligas que fue la Quinta del Buitre. Cinco ligas consecutivas en las que los goles del mexicano fueron la melodía habitual de la gran sinfonía de juego madridista.
Durante esos cinco títulos Hugol se llevó cuatro Pichichis. En la 89/90 logró la increíble cifra de 38 goles igualando el récord de Zarra. Sus cinco títulos honoríficos de máximos goleador de la Liga le igualan a otros mitos como Quini o Di Stéfano.

Selección mexicana

Hugo Sánchez es considerado en su país uno de los mejores jugadores de la historia. Sus prestaciones en la Liga Española eran vistas desde la distancia como auténticas proezas, suponiendo un orgullo para el fútbol mexicano.
Sin embargo, con la Tri no tuvo la misma suerte que en España. Jugó tres mundiales pero no destacó demasiado en ninguno de ellos. Su gran momento fue el Mundial de 1986 donde México actuaba como anfitrión. En el primer partido frente a Bélgica, Hugo anotó el segundo gol de su selección. Empezaba bien, pero a la postre sería el único gol que lograría en un Mundial. México quedaría apeada en la tanda de penaltis por la Alemania de Rummenigge en cuartos de final. Consumado especialista, ni siquiera pudo tirar su penalti.

Última época

En 1990 Hugo conseguía la Bota de Oro gracias a sus 38 goles de la temporada anterior. En los primeros años 90, las lesiones comenzaron a afectar al 9 madridista. Con más de 30 años, su rendimiento comenzaba a bajar algunos enteros. En la temporada 91/92 Hugo Sánchez dejaba el club por la puerta de atrás después de problemas con los dirigentes del club blanco.
Retornó a México, pero por poco tiempo. En la 93/94 Hugo se vestía con la camiseta del Rayo Vallecano para demostrar que con 34 años era capaz de seguir agujereando la red.16 tantos con el modesto equipo madrileño fue el último testimonio en España de este depredador del área.
El periplo de Hugo Sánchez continúo por varios equipos mexicanos incluyendo participaciones en la Liga Austríaca y la de Estados Unidos para colgar las botas en el Atlético Celaya junto a sus amigos Míchel y Butragueño.
El círculo se cerraba en México. Hugo Sánchez se despedía al lado de sus compañeros de la Quinta del Buitre con los que facturó una época dorada en el Real Madrid. Más de 500 goles después, Hugo Sánchez hacía su última voltereta sobre un terreno de juego. Elrematador puro se retiraba dejando tras de sí una historia de leyenda plagada de goles.
----------------------------------------------MIGUELI: EL TARZAN DEL BARSA

Migueli, una leyenda para el Barcelona
Considerado como uno de los mejores defensas de su época, 'Tarzán' Migueli es uno de los futbolistas más queridos de la historia del barcelonismo por su valentía, compromiso y la entrega que mostró durante más de 15 años sobre el césped del Camp Nou.
Miguel Bernardo Bianquetti, más conocido como Migueli, es uno de los defensas más importantes que recuerda la historia del fútbol español y, en especial, la historia del Futbol Club Barcelona. Nacido el 19 de diciembre de 1951 en Ceuta, el zaguero debutó con el club de la Ciudad Condal con apenas 18 años.
Desde el día de su llegada a Can Barça se ganó la titularidad en la retaguardia azulgrana, que fue su hábitat durante 15 años hasta la generación que dio paso al Dream Teamde Johan Cruyff, a quien tuvo tanto de compañero de campo como de entrenador. Esto no sería hasta los 22 años, ya que estuvo cedido dos temporadas en el Cádiz debido a la localización donde tuvo que realizar el servicio militar, durante cuya estancia cabe destacar el mes que tuvo que pasar en el calabozo por escaparse a jugar un partido con el Barça de Rinus Michels en La Romareda.
Es el segundo futbolista de la historia barcelonista con más partidos
Con 549 partidos oficiales, es a día de hoy el segundo futbolista de la historia barcelonista con más partidosdisputados por detrás de Xavi Hernández, que le superó durante el presente curso.
El Tarzán vivió una época floja en el Barça a nivel de títulos y éxito. Su palmarés se resume en las dos Ligas, dos Supercopas de España, dos Copas de la Liga y cuatro Copas del Rey que ganó en el perímetro nacional y las dos Recopas que ganó en el perímetro europeo. En la segunda, levantada en 1979, se ganó a pulso el amor del barcelonismo tras jugar la final con la clavícula rota. El hecho de que el Barcelona no pasara por su mejor etapa no impidió que Migueli se convirtiera en uno de los jugadores más recordados de la historia del barcelonismo y en un defensa central de referencia para el balompié español.
Pundonor, entrega, fuerza, potencia, envergadura, valentía, personalidad, carácter, orgullo y espíritu son conceptos sin los cuales no puede entenderse qué tipo de futbolista era Migueli. El Tarzán es comparable a otro zaguero culé de la modernidad que también es conocido por el mismo apodo.

Comparativa con Puyol

Se trata del actual capitán azulgrana Carles Puyol, aunque éste es una versión menos zafia y menos grande que su antecesor, que medía 1,82 centímetros y, como la mayoría de defensas de la época, destacaba por un grado más de agresividad y brutalidad en sus acciones.
Migueli vivió durante la década de los años 80 la intensa y agresiva rivalidad entre Barça y Athletic. Hay que hacer especial mención a la tangana que se generó a la conclusión de la final de la Copa del Rey de 1984, donde el zaguero azulgrana fue protagonista en el reparto de empujones y patadas entre jugadores de ambos conjuntos a raíz de una entrada sobre Diego Armando Maradona. Los bilbaínos acabaron levantando esa Copa.
El 20 de noviembre de 1974, cuando llevaba poco más de un año en el Barça y de la mano de Ladislao Kubala, debutó con la selección española, donde estuvo hasta 1980 siendo internacional en 32 ocasiones. Participó en el malogrado Mundial de Argentina en 1978 en el que España quedó en un decepcionante décimo lugar tras no poder superar la primera fase en beneficio de Austria y Brasil.
Migueli compartió vestuario en el Camp Nou junto a leyendas del Barcelona y del fútbol como Maradona, Cruyff o Carles Reixach. Entre Paco Gallego y Puyol, le podemos considerar el enlace histórico de tres centrales de perfil agresivo adaptados a tres etapas distintas pero de similar relevancia para cada uno de los elencos de la historia culé durante sus respectivas estancias. El ceutí se retiró del fútbol en 1989, a la edad de 38 años.

---------------------------------------------- GICA HAGI.
 Hagi ha sido una de las mejores zurdas del fútbol europeo de las últimas décadas. Aunque no llegó a triunfar en su paso por el Real Madrid o el Barcelona, el ‘Maradona de los Cárpatos’ es considerado el mejor futbolista de la historia de Rumanía.

Gheorghe Hagi (Sacele, Rumanía, 1965), más conocido como Gica Hagi, comenzó pronto a despuntar en conjuntos de su país. En el Sportul se hizo un nombre llevando a ese modesto club a la segunda posición de la Liga rumana a mediados de los 80. Hagi tenía tan solo tenía 19 años, pero ya dejaba muestras de su potencial en cada partido.
Su fichaje por el Steaua de Bucarest en 1987 era el paso lógico para Gica. El equipo de la capital rumana venía de sorprender al Barcelona en la final de la Copa de Europa de 1986. Nada más aterrizar en el Steaua marca el gol decisivo ante el Dinamo de Kiev en la final de la Supercopa. Hagi se convierte en una de las referencias del equipo a pesar de su juventud.
Con el Steaua vive uno de los mejores momentos de su carrera. El equipo rumano era uno de los conjuntos más fuertes de Europa y Hagi fue pieza clave de los éxitos del equipo. En 1988 alcanza las semifinales de la Copa de Europa cayendo ante el Benfica. Gica fue el máximo goleador de aquella edición.
Al año siguiente llegan a la final contra el todopoderoso Milán de Van Basten, Gullit y compañía. Junto a Hagi, Dan Petrescu o Marius Lacatus buscan otra machada como la de la final de Sevilla. En el minuto 39 ya perdían 3-0. No había nada que hacer. A la postre sería la única final de Copa de Europa que disputaría Gica y una de las experiencias más tristes de su carrera. Tras su gran temporada sería nombrado mejor jugador joven del año por detrás de Maldini.

Referente de la Tricolorii

El Maradona de los Cárpatos se convirtió ya a finales de los 80 en el líder de su selección. Llegó a estar presente con tan solo 19 años en la Eurocopa de 1984 que terminó con el triunfo de Francia sobre España. En el Mundial de 1990 llegaba uno de sus primeras pruebas de fuego. Hagi no brilla en los primeros partidos aunque tiene la oportunidad de jugar frente a Maradona en el tercer partido de la fase de grupos. Rumanía se despide en octavos tras caer por penaltis ante Irlanda.
Su gran momento llegaría 4 años más tarde en Estados Unidos. Hagi contaba ya con 29 años y estaba ante una de sus últimas opciones de brillar en el mejor escaparate del fútbol mundial. Rumanía llegaba con una gran equipo que giraba alrededor del capitán: Petrescu y Belodebici en defensa, Popescu y Munteanu en la medular con Raducioiu y Dumitrescu en punta.
En el primer partido vencen a la prometedora Colombia con un golazo de Hagi. El triunfo ante los anfitriones, Estados Unidos, da el pase a octavos a Rumanía en donde esperaba Argentina. La albiceleste había sufrido la sanción por dopaje de Maradona y se presentaba en una situación difícil. Hagi y los suyos la aprovecharon para vencer por 3-2 con otro partidazo de Maradona, el de los Cárpatos.
En cuartos se cruzaba con Suecia, la otra sensación del torneo. En uno de los mejores partidos de aquel gran mundial, ambos conjuntos empataban a dos tantos. En la tanda de penaltis, Hagi volvía a marcar, pero igual que cuatro años antes contra Irlanda, su selección se quedaba fuera. No obstante, Rumanía se iba con la cabeza alta tras ser uno de los mejores equipos del torneo con Hagi como aglutinante de aquella gran hornada de futbolistas.

Decepciones en Madrid y Barça

La trayectoria de Gica por Europa, tras su marcha del Steaua no fue lo exitosa que cabía esperar. Su fichaje por el Real Madrid en 1990 levantó mucha expectación, pero Gica llegaba en la época de desintegración de la Quinta del Buitre y de gestación del Dream Team. Tras dos temporadas se fue por la puerta de atrás al Brescia con el que estuvo en la Seria A y la Serie B.
La buena actuación de Hagi en el Mundial de Estados Unidos provocó que Cruyff le rescatara para el Barcelona. Pero Gica llegaba tras el fiasco de Atenas ante el Milán con un Dream Team en plena decadencia. Tampoco tuvo demasiados minutos. El Maradona de los Cárpatos no pudo brillar en los dos conjuntos españoles por circunstancias similares: llegó en el peor momento.

La pasión turca

Pero Hagi aun tenía cosas que decir. Su fichaje por el Galatasaray en 1996 parecía anunciar el ocaso de su carrera. Pero el rumano se erigió en la figura del equipo y se ganó el corazón de la afición, recuperando las buenas sensaciones de antaño. A lado del entrenador Fatih Terim, llevó al Galatasaray a vivir uno de los grandes momentos de su historia reciente ganando una Copa de la UEFA y una Supercopa de Europa.
Hagi colgaba las botas en 2001, tras años de éxitos y decepciones. Gracias a su buen papel en Turquía, el mejor jugador de la historia de Rumanía abandonaba el fútbol profesional con una sonrisa en los labios.


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Lorenzo Buffon, el tío abuelo también tiene su historia

Hace algunos días, Gianluigi Buffon, el guardameta de la Juventus, fue elegido por la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol como el mejor en su puesto, en lo que llevamos del siglo XXI, dejando atrás a otras ya leyendas como el propio Iker Casillas u Oliver Kahn, por mencionar algunos. Pocos lo saben, pero la tradición que asocia este apellido al evitar los goles viene de lejos, y la historia se encarna en Lorenzo Buffon.

Lorenzo, nacido el 19 de diciembre de 1929, es concretamente el primo segundo del abuelo de Gianluigi, aunque algunos medios informaron hace un tiempo, incorrectamente, que se trataba de su bisabuelo. Él mismo corrigió el error en una entrevista a la Gazzetta dello Sporthace un par de años. “Podría decirse que eramos parientes lejanos. Sin embargo, por nuestra relación eramos como hermanos”, recuerda al periódico deportivo más importante de Italia.

La carrera de Lorenzo comenzó cuando era apenas un niño y se enlistó en las filas del Portogruaro, en el que recorrió todas las divisiones hasta debutar en el campeonato de Serie D en la temporada 1948/49. Luego de un torneo entero en el que se convirtió en una de las figuras de su equipo, el todopoderoso Milan llamó a sus puertas, y él no pudo negarse. En menos de un año, y con 20 primaveras, se encargaba de cuidar las redes de uno de los gigantes del continente.

En la siguiente década, Lorenzo Buffon se mantuvo sólidamente en el puesto, sin abandonarlo jamás. En el Milan que será recordado eternamente por su sociedad de atacantesnórdicos denominada “Gre-No-Li”, el tío abuelo de Gianluigi también se destacaba, alcanzando la conquista de cuatro ediciones de la Serie A, las de los años 1951, 1955, 1957 y 1959.

Increíblemente, sus buenas actuaciones en el Milan no le valieron una convocatoria a la selección de Italia sino hasta el año 1958, cuando su experiencia valía tanto como su talento, y aunque no llegó a tiempo para el Mundial de Suecia, sí lo hizo para el de Chile en 1962, integrando un equipo en el que había hombres de la talla de Cesare Maldini, Giovanni Trapattoni, Omar Sivori y Gianni Rivera.

Increíblemente, aunque Lorenzo, que era capitán además del equipo, no recibió ningún gol, Italia se quedó afuera del torneo en primera ronda. Es que él participó en la igualdad ante Alemania y en el triunfo ante Suiza por 3 a 0, pero no estuvo presente en la caída frente a los locales por 2 a 0, que a la postre significaría la salida de los italianos de la competencia. En aquel encuentro, lo reemplazóCarlo Mattrel, el titular de la Juventus.

Pero su carrera a nivel de clubes seguía siendo igual de positiva. A pesar de haber dejado el Milan en 1959, aceptó entonces una propuesta del Genoa, y tras demostrar que su nivel estaba intacto, fue el otro gran club de la ciudad el que llamó a su puerta. Después de una década de gloria con los “rossoneros”, Buffon empezaba a formar parte de los “neroazurros” del Inter, con los que conseguiría un nuevo “scudetto”, el de la temporada 1962/63; aunque alternando el puesto con Ottavio Bugatti.

Para mediados de 1963, su carrera comenzaba a apagarse, y el Inter de Helenio Herrera se había mostrado muy interesado en el entonces guardameta de la Fiorentina, Giuliano Sarti. Los clubes se pudieron rápidamente de acuerdo, e intercambiaron a sus futbolistas. Sin embargo, Lorenzo no pudo afianzarse nunca como titular en el conjunto “viola”, y al finalizar la temporada pidió irse del club.

Su destino, que al final sería el último de su trayectoria profesional, fue la Associazione Sportiva Dilettantistica Montalto Ivrea, otro club del ascenso italiano, donde jugó esa campaña, anunciando su despedida de la actividad oficial en junio de 1965.

Hay que destacar que en ese período en Italia, la prensa practicaba constantemente el denominado “rivalismo”, es decir, el contraponer a dos personajes talentosos de cualquier ámbito todo el tiempo para ver quien era mejor. Famoso fueron los casos de los enfrentamientos entre las sopranos Renata Tebaldi y Maria Callas, y entre los ciclistas Fausto Coppi y Gino Bartali por entonces.

El fútbol no podía ser la excepción, y el “archirrival” de Lorenzo Buffon durante casi toda su carrera fue Giorgio Ghezzi, quien lo sucedió en el Milan convirtiéndose también en ídolo del club, y que curiosamente antes había sido idolatrado también los por los fanáticos del Inter, durante la década en la que ambos fueron adversarios en el “derby della Madonnina”. Otros de los que fueron “enemigos” de Buffon fueron los propios Sarti, Bugatti, además de Lovati y Viola.

Buffon también protagonizó durante su etapa activa un encuentro que quedará en la historia. En 1954, y cuando aún le restaban cuatro años para calzarse el buzo de su selección, fue convocado para representar a un combinado del “resto del mundo”, en un partido ante Gran Bretaña, venciendo por 4 a 1. Lo interesante, es que fue el primer italiano en ser convocado para un partido de este tipo luego de la Segunda Guerra Mundial.

Por otro lado, Lorenzo también fue un pionero en el acercamiento del fútbol al ambiente mediático en Italia que hoy es tan natural. Si Gianluigi se encuentra casado con la modelo Alena Seredova, él hizo lo propio en 1958, cuando contrajo matrimonio con la presentadora de televisión Edy Campagnoli, famosa por entonces por conducir una de las tantas versiones del programa “lascia o radoppia” -“abandona o duplica”-, junto a Mike Bongiorno. Años más tarde, la pareja se divorciaría de todos modos.

Junto a su ex esposa, Edy Campagnoli
En la actualidad, Lorenzo se encuentra afincado en Latisana, donde se encarga de recorrer la región en búsqueda de jóvenes talentos que puedan llegar a formar parte de la cantera del Milan.

Finalmente, tampoco está demás resaltar que muchos de los miembros de la familia de Gianluigi Buffon están relacionados con el deporte. Su padre, Adriano, fue levantador de pesas olímpico; su madre, Maria Stella, fue lanzadora de disco; su tío materno, Dante Masocco, jugaba básquetbol profesionalmente, y sus hermanas Veronica y Guendalina se dedican al voley.


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Rivellino: la patada atómica

Para su padre, señor Nicola, vendedor ambulante clásico, Roberto jugaría en el Palmeiras, el club de los sentimientos de la colonia italiana. Pero el joven que había estado por allí del lado del Parque Antárctica porque también era el equipo de su corazón, no había pasado la prueba en 1962. Pues en el Parque São Jorge daría un "show de bola" y sería aprobado en el Sport Club Corinthians Paulista. Entonces, cuando el encargado de relacionar a los mejores del entreno le pidió el nombre y nuestro futuro astro, ya decisivo y firme de palabra: Roberto Rivellino, con dos "eles", pero mi apellido en el fútbol sala es Maloca, nací aquí en São Paulo, capital, el primero de enero de 1946 y soy hijo de...

A partir del año 63, los torcedores más sensatos llegaban pronto al estadio para ver el medio campista, zurdo y robusto en el equipo de aspirantes del Corinthians. Heredó del fútbol sala un óptimo dominio de la pelota y la capacidad de driblar en espacios mínimos. Incluso se decía que sería él, Rivellino, el nuevo crack que lideraría la vuelta a los títulos, puesto que desde 1954, se le resistía al Timão de la capital paulista. En la época, los ídolos de la memoria recurrente de la fiel torcida seguían siendo Baltazar, Luizinho y Cláudio, además de Gilmar, que como los porteros no es sinónimo de gloria y que se fue enfadado del Corinthians. Tampoco ninguno de ellos era de la cantera.

Roberto Rivellino era tanto un extremo izquierda como un creador del mediocampo con un pase magistral. También muy pronto se le dio bien el regate elástico y el chut potente y preciso. Su fútbol era tanto que, a los 19 años, se estrenó en el equipo profesional blanco y negro y, en seguida, se ganó la afición corintiana. En el mismo año 1965, el 16 de noviembre, Rivellino debutó con la selección de Brasil, en esa ocasión representada por el Corinthians, delante del Arsenal, en Londres. Y cinco días después, en el auténtico seleccionado brasileño, venciendo a Hungría, en el estadio Pacaembú. En 1966, ya conocido como el Pequeño Rey del Parque -Pelé lo era del mundo-, conquistó su único título para el Corinthians: el torneo Rio-São Paulo, compartiéndolo con Botafogo, Vasco da Gama y Santos.

Con el tiempo, Riva, como se le conocía, se confirmaría un exímio tirador de faltas, aunque siempre rehusó tirar los penaltis, lo que hizo en sólo cinco ocasiones en su carrera. Regresó a la selección sólo en 1968, para alternar en medio campo o en el ala izquierda. Ese año, además de alzarse con la Copa Oswaldo Cruz, el 6 de noviembre, contra Chile, el "Reizinho" actuó con el país contra la selección FIFA, incluso marcando un gol al soviético Yashin, el mayor cancerbero de la historia del fútbol. Y se mencionó entonces esta reflexión del alemán Beckenbauer: "Vine a ver a Pelé, pero acabé viendo a Rivellino". Entonces, en materia de creadores de juego, Brasil gozaba de muchos, y a pesar de la dura competencia, Riva hizo un excelente juego en las eliminatorias para el Mundial de 1970. Escalarlo se convirtió en una pesadilla, tanto para sus adversarios como para los seleccionadores nacionales, João Saldanha y Zagallo, que disponían además de Gérson, el zurdo de oro, de Ademir da Guia, Dirceu Lopes o Paulo César Caju.

Tanto que el apogeo de Rivellino fue ese Mundial de 1970 en México. Descolocado por Zagallo en la punta izquierda, jugó cinco de los seis partidos de Brasil, marcando 3 goles, dos de los cuales valiéndole de los mexicanos el nombre de "Patada atómica". Por sus actuaciones notables fue alineado en el once ideal de la prensa especializada y recordado como uno de los cracks de ese Mundial de gran significado para los brasileños.

Pero, en São Paulo, el Corinthians lo esperaba para salir de la fila de los sin títulos paulistas. Y su valor iba creciendo. El ahora fallecido y folclórico presidente del club, Vicente Mateus, entre otras sandeces, insinuaba que boicoteaban el Timão. En ese rato, el "Reizinho" cumplía tanto con el club como en la selección ganando con ella los títulos de la Copa Roca, frente a Argentina, en 1971 y la Copa de la Independencia de 1972. Pelé fuera de la selección, incluso había heredado la camiseta nº 10 y se había vuelto un ídolo nacional. Así que se fue al Mundial 1974 de Alemania donde efectuó buenas actuaciones, salvándose de la quema general de un Brasil decepcionante. A su vuelta, tras haber perdido la final del Campeonato Paulista contra el Palmeiras, el presidente Vicente Mateus lo culpó de la derrota. Allí Riva, de temperamento explosivo, pidió su salida. En ese momento, nadie del club se acordaba lo que Roberto Rivellino dijo a su regreso del Mundial 70, la copa Jules Rimet debajo del brazo: "ya cambiaría toda esta gloria con un solo título de campeón paulista con el Corinthians".

Pues su nueva dirección deportiva ya era en Laranjeiras, Río de Janeiro, donde el Fluminense armaba un súper equipo con Carlos Alberto Torres, el argentino Doval y el propio Riva, el ex-muchacho del Parque. Esa Máquina, como quedó reconocido el equipo tricolor carioca fue campeón del estado de Rio en seguida en 1975 y repitió en 76. Año en que Rivellino ganaría además para Brasil las Copas Oswaldo Cruz, Roca, Rio Branco, Atlântico y el torneo del bicentenario de los Estados Unidos. Luego, tras haber clasificado Brasil para el Mundial 78, llegó en Argentina lesionado y sólo pudo jugar tres partidos, conquistando la tercera plaza del torneo. En dicho Mundial, ganando a Italia el 24 de junio, Rivellino se despidió de la selección brasileña donde había disputado 94 partidos oficiales, marcando 26 goles en diez años. Mucho menos que los 165 que había marcado con el Corinthians o que los 53 que hizo con el Fluminense en 158 encuentros.

Cuando regresó del Mundial, dándose cuenta que aún no había hecho dinero con el fútbol, el medio izquierda del Flu hizo las maletas y se fue a jugar en Árabia Saudí, en el El Helai. Allí, además de llevarse la Copa del Rey el primer año, también fue campeón de liga en 1980 y 81. Y enfadado con el mandamás príncipe del equipo árabe, volvió para Brasil a finales del 81 para jugar en el São Paulo, pero un problema burocrático con su pase tardó tanto que, a los 35 años, decidió abandonar el fútbol profesional, exhibiendo una gran salud detrás de un bigote respetable.

Es cuando un futuro genio del fútbol mundial se reveló como uno de sus fans. Diego Armando Maradona dijo convencido: "Fue en Rivellino que me miré para jugar" y más tarde: "Hasta hoy, tengo en mi memoria su drible perfecto, su pase preciso y su disparo indefendible". Mejor aún: el "Reizinho" descubrió que Didi, Monsieur Folha-Seca, lo citó como uno de los cracks más hábiles que nunca había visto. Así bañado en buenos recuerdos, el crack crearía en la capital paulista unas cuantas escuelas de fútbol y, sin gran brillo, fue también comentarista deportivo de televisión. Mientras en el plan amoroso, se casó y descasó unas cuantas veces, teniendo hijos y nietos. Y en 2004, sin resentimientos del pasado, con su responsabilidad y conciencia tranquila del deber cumplido, Roberto Rivellino asumió por un tiempo la dirección deportiva del Corinthians, y hasta donde se sabe y le dejaron, con éxito.

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Ferenc Puskas: el Comandante Galopante

A los 16 años, ya disparaba sus primeros tiros de artillero y estrenaba títulos, con el Kispest, equipo de su padre y de un barrio de Budapest, luego anexado por el ejército y rebautizado Honved de Budapest en 1949, y a los 40 años, se retira del fútbol tras muchísimos goles y títulos, con el Real Madrid, con el Honved o con la selección húngara.

Siempre ha jugado con los mejores en sus tres equipos, tres equipos que hicieron el fútbol más bonito del universo en la década 1950, con el Santos de Pelé y el Stade de Reims de Kopa. Con la Hungría de oro y los Bozsik, Hidegkuti, Czibor, Kocsis, o con el Honved, anima el juego creativo y ofensivo más espectacular de Europa, alineando goles sin tregua. Con el Real Madrid, integró el mejor quinteto de ataque jamás reunido, en un equipo invencido más de 6 años en el Bernabéu: Kopa, Di Stéfano, Puskas, Rial y Gento.

4 extraordinarios años, 32 partidos contra las mejores selecciones, 144 goles, ninguna derrota, la famosa Hungría 1950, acaba ese increíble ciclo récord, el día de la final del Mundial 1954, derrotada por Alemania, en un partido sospechoso, deportiva y políticamente. A lo largo de ese glorioso trayecto, Puskas se luce más que nunca en Wembley, en noviembre 1953, dirigiendo un equipo magiar que destroza por primera vez en su templo a los inventores de un cierto género de fútbol, 6 a 3. Los ingleses del capitán Wright y Stanley Matthews prometen revancha en Budapest, unos meses más tarde, pero encajan otra histórica goleadísima, 7-1. 200.000 testigos habían vivido el fin de una vieja idea del football. Los ingleses practicaban el football, mientras los húngaros jugaban al fútbol.

Huyendo los carros de combate rusos en 1956, Ferenc Puskas ya había establecido un récord impensable hoy: 83 goles (en 84 selecciones). Récord universal de goles de un jugador, por delante del mismísimo Rey Pelé (77 goles en 95 partidos). Cuando llega al Real Madrid, a los 31 años, ya había ganado 4 títulos de Campeón de Hungría con el Honved (1950/52/54/55). Con el Real Madrid, a partir de 1958, acumula 6 títulos nacionales (1961 a 1965 y 1967), tres Copas de Europa (1959, 60 y 66) y la Intercontinental de 1960. Entre esos éxitos, la famosa Copa de Europa de Hampden Park, recordada por la historia del fútbol como la más bella: Real Madrid 7, Eintracht de Francfort 3. Diez goles en apenas una hora de juego, 3 de Di Stefano y 4 de Puskas en 25 minutos. Este mismo año, ganará la primera Copa Intercontinental contra el gran Peñarol, 5-1 en el partido de vuelta en el Santiago Bernabéu, marcando él dos goles. En 1952, había marcado el primer tanto de la final de los Juegos Olímpicos, que ganó Hungría a Yugoslavia 2-0, su primer gran título.

"Cañoncito Pum" y "el Comandante Galopante" fueron dos de sus motes, el primero debido a la potencia y precisión de su disparo de la izquierda, el segundo porque heredó del grado de Comandante, cuando el Honved fue requisitado por el ejército. Puskas, sin haber sido nunca oficialmente un delantero centro, sino muchas veces un interior derecho, disparaba -sobre todo de la izquierda- y marcaba sin contar ni tergiversar y así y también fue cuatro veces pichichi de la Liga española (1960/61/63/64).

Después de retirarse pasados los cuarenta años, tras esta extraordinaria segunda carrera treintañera y de diez años en el Real Madrid, emprende una tercera carrera no menos rica: de 1967 a 1992, dirigirá 12 clubs en 8 países y 4 continentes entre cuales Al Masry en Egipto, Vancouver en Canadá, Murcia en España, Colo-Colo en Chile, Cerro Porteño en Paraguay, Melbourne en Australia y por fin AEK Atenas y Panathinaikos en Grecia. Es, a la luz de sus avisados consejos de delantero completo, que el Panathinaikos llega a la cumbre de su historia y gloria jugando la final de la Copa de Europa 1971 contra el todopoderoso Ajax de Amsterdam de Rinus Mitchel y Johan Cruyff. En el mítico estadio de Wembley de sus hazañas de 1953, no hubo otro milagro y Cruyff alzó el primero de sus 3 cetros continentales consecutivos, tras un claro 2-0.

Ferenc Puskas, muy enfermo desde hace varios años, también sufría de melancolía y criticaba, como la mayoría de los grandes atacantes del fútbol clásico, la avaricia en goles, regates, paredes, disparos, juego y espectáculo del fútbol moderno. Él que fue tan generoso en todos los campos del mundo como en la vida, falleció el viernes 17 de noviembre de 2006, en Budapest, la ciudad donde había nacido el 2 de abril de 1927.


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Zamora

Debutó en primera división a los dieciséis años, cuando todavía vestía pantalones cortos. Para salir a la cancha del club Espanyol, en Barcelona, se puso un jersey inglés de cuello alto, guantes y una gorra dura como un casco, que iba a protegerlo del sol y de los patadones. Corría el año 1917 y las cargas eran de caballería. Ricardo Zamora había elegido un oficio de alto riesgo. El único que corría más peligro que el arquero era el árbitro, por entonces llamado el Nazareno, qu estaba expuesto a las venganzas del público en canchas que no tenían fosa ni alambrada. En cada gol se interrumpía largamente el partido, porque la gente se metía en la cancha para abrazar o golear.

Con la misma vestimenta de aquella primera vez, se hizo famosa, a lo largo del tiempo, la estampa de Zamora. Él era el pánico de los delanteros. Si lo miraban, estaban perdidos: con Zamora en el arco, el arco de encogía y los palos se alejaban hasta perderse la vista.

Lo llamaban el Divino. Durante veinte años, fue el mejor arquero del mundo. Le gustaba el coñac y fumaba tres paquetes diarios de cigarrilos y uno que otro habano.

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El gol de Scarone

Fue en 1928, en la final de la Olimpíada.

Uruguay y Argentina iban empatados, cuando Píriz peló la pelota a Tarasconi y avanzó hacia el área. Borjas la recibió de espaldas al arco y se la cabeceó a Scarone, al grito de tuya, Héctor, y Scarone la pateó al pique y de voleo. El arquero argentino, Bossio, se tiró en paloma, cuando ya la peloto se había estrellado contra la red. La pelota rebotó en la red y volvió, picando, a la cancha. El puntero uruguyao Figueroa volvió a metersa, castigándola de una patada, porque eso se salirse era mala educación.




Partido entre Uruguay y Argentina (final Olimpíada 1928)

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Erico

En plena guerra del Chaco, mientras los campesinos de Bolivia y Paraguay marchaban al matadero, los futbolistas paraguyaos jugaban fuera de fronteras recogiendo dinero para los muchos heridos, que caían sin amparo en un desierto donde no cantaban los pájaros ni dejaba huellas la gente. Así llegó Arsenio Erico a Buenos Aires, y en Buenos Aires se quedó. Fue paraguayo el máximo goleador del campeonato argentino en todos los tiempos. Erico metía más de cuarenta goles por temporada.

Él tenía, escondidos en el cuerpo, resortes secretos. Saltaba el muy brujo, sin tomar impulso, y su cabeza llegaba siempre más alto que las manos del arquero, y cuando más dormidas parecían sus piernas, con más fuerza descargaban de pronto latigazos al gol. Con frecuencia, Erico azotaba de taquito. No hubo taco más certero en la historia del fútbol.

Cuando Erico no hacía goles, los ofrecía, servidos, a sus compañeros. Cátulo Castillo le dedicó un tango:

Pasará un milenio sin que nadie 
repita tu proeza
 
del pase de taquito o de cabeza.
Y todo lo hacía con elegancia de bailarín. "Es Nijinski", comprobó el escritor francés Paul Morand, cuando lo vio jugar.

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Kopa

Lo llamaban el Napoleón del fútbol, porque era bajito y conquistador de territorios.

Con la pelota en el pie, crecía y dominaba la cancha. Jugador de mucha movilidad y florido regate, Raymond Kopa se escabullía hacia la meta dibujando arabescos sobre el césped. Los técnicos se tiraban de los pelos, por lo mucho que se entretenía con la pelota, y los franceses expertos en fútbol solían acusarlo del delito de tener un estilo sudamericano. Pero en el Mundial del 58, Kopa fue incluido por los periodistas en el once ideal, y ese año ganó el Balón de Oro que se otorga al mejor jugador de Europa.

El fútbol lo había arrancado de la miseria. Había empezado jugando en equipo de mineros. Hijo de emigrantes polacos, Kopa trabajó toda su infancia, junto a su padre, en los socavones de carbón de Noeux, donde se hundía cada noche para emerger en la tarde.




Lo mejor de Raymond Kopa

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Roberto Baggio

Roberto Baggio nació el 18 de febrero de 1967 en Caldogno, un pequeño pueblo del norte de Vicenza, Italia. Es un jugador que no poseía una condición física portentosa, pero lo contrarrestaba con su inteligencia y con todo el fútbol que lleva en sus botas.

En el fútbol italiano de los noventa, donde el potencial físico es lo que primaba, Baggio era capaz de dar pinceladas de color a través de su clase. A su técnica individual no se le puede poner ni un pero. Visión de juego, regate, cambios de ritmo y una diestra como un guante; la ponía donde quería.

Además, fue un jugador resolutivo que siempre apareció en los momentos claves y cuando la presión aumentaba, la figura de il Divino Codino se convertía en el punto de mira de todos.

El jugador italiano comenzó su carrera profesional en las filas del Vicenza en la temporada 1982-83. A pesar de un comienzo caracterizado por las escasas oportunidades, en la campaña 1984-85 pudo dar la justa medida de su calidad. Suscitó interés en los grandes equipos del calcioy finalmente recaló en la Fiorentina, donde se consolidó como una de las grandes figuras italianas.

Después de cinco temporadas en el equipo de Florencia, fue fichado por la Juventus de Turín en 1990 donde se convertiría en la máxima estrella italiana y ganaría la Copa de Italia (1993), la Copa de la UEFA (1993) y el Scudetto (1995). Además, a nivel individual fue nombrado mejor jugador europeo del año 1993 con el Balón de Oro.

En 1988 fue convocado por primera vez por la selección italiana, a partir de ahí se convirtió en uno de los pilares de la squadra azzurra. Sobre todo cabe destacar su actuación en el Mundial de Estados Unidos de 1994, donde sus intervenciones mágicas permitían pasar rondas a los de Italia, hasta la mismísima final. Los azulados perdieron en los penaltis y Baggio, a pesar de fallar uno de ellos, fue una de las estrellas del Mundial.

A partir de ahí, su juego inició un declive; fichó por el Milan en 1995 donde jugó dos temporadas y no se acopló al equipo. Posteriormente jugaría en el Bolognia, marcando 22 goles en 30 partidos de la Serie A y, consecuentemente, siendo convocado en la lista de jugadores para afrontar el Mundial de Francia de 1998 y alternando titularidad con Alessandro Del Piero. Justo después del Mundial del 98, su paradero fue el Inter de Milán. Sus intervenciones no fueron muy continuas, pero cada vez que tenía la oportunidad , no titubeaba a la hora de mostrar su talento.

Después de no ser convocado para la Eurocopa de 2000, decide salir del Inter de Milán para recalar en el Brescia con el objetivo de volver a la selección para jugar el Mundial. En el Brescia ratificó una vez más su calidad y su efectividad, peró una inoportuna lesión de ligamentos le impidió ir convocado al Mundial de Corea y Japón de 2002. En el año 2004 en el partido contra el Parma FC Baggio marcaría su gol 200 y se colocaría como el quinto máximo goleador de la Serie A de todos los tiempos.

El 28 de abril de 2004 fue convocado por última vez con su selección en un partido entre Italia y España. Y el 16 de mayo de ese mismo año jugaría su último partido como profesional en San Siro que lo ovaciona durante cinco minutos cuando es sustituido.
Fuente: Univision


Lo mejor de Roberto Baggio

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Antonin Panenka: un crack, un disparo, la historia

En Eurocopas, siempre existen historias increíbles y personajes impresionantes, con hechos considerables. Tenemos, para ejemplificar, el golazo de Van Basten en 1988, las paradas de Ricardo en la tanda de penaltis contra Inglaterra en 2004... En fin, diversos momentos para la memoria.

Antonin Panenka es uno de esos jugadores. Pero el checo entró en la historia del fútbol mundial de una forma especial.

Nació en Praga en 1948, se formó en las categorías de base de Bohemians, club de la capital checoslovaca. Fue allá donde jugó durante gran parte de su carrera (de 1968 a 1981), sin alcanzar grandes éxitos con el club.

A pesar de eso, jugando en el centro del campo y como exímio pasador y lanzador de faltas, Panenka se convirtió en nombre frecuente en las convocatorias de Checoslovaquia desde 1873. Tres años después, llevaría a su país a su mayor logro: la Eurocopa de aquel año.

En la fase de clasificación para la Eurocopa, Panenka marcó tres goles, todos a Chipre. En la competición propiamente dicha, no hizo ninguno en el tiempo reglamentario, pero en la tanda de penaltis acabó entrando en la historia.

Alemania Occidental y Checoslovaquia llegaron a la tanda de penaltis tras empatar a dos en el tiempo normal y en la prórroga. En los penales, Hoeness falló y los checos necesitaban que Panenka marcara para que se convirtieran en campeones europeos. Entonces, fue hasta el balón y realizó su disparo.

Bajo los palos estaba Sepp Maier, legendario portero del Bayern Munich. Panenka se acercó a la pelota y un instante antes de golpear el balón se dio cuenta de que Maier se estiraba hacia el lado izquierdo. El centrocampista checo conectó con la punta de la bota la parte inferior de la pelota que se levantó un par de metros haciendo una vaselina. El balón acabó entrando lentamente por el centro de la portería, sin que el meta alemán, que ya estaba en el suelo, pudiera hacer nada para reaccionar. Panenka, muy seguro de sí mismo, comenzó a levantar los brazos en señal de victoria antes de que la pelota entrara en la portería. El disparo llevaría su nombre (panenka) y sería repetido mundo afuera, el más famoso de ellos por Zidane en la final del último Mundial de fútbol.

En la selección, sólo conseguiría disputar un Mundial en 1982, pero acabó fracasando en un grupo con Francia, Inglaterra y Kuwait. Aún así, marcó los dos goles de Checoslovaquia en la competición. En 1980, participó en otra Eurocopa, y marcó un gol contra Grecia, quedando finalmente en el tercer puesto.

En 1981, Panenka fichó por el Rapid de Viena (Austria). Allí sería dos veces campeón austríaco yt tres veces de la Copa de Austria, destacándose como uno de los mejores jugadores del equipo. Justo después, se fue al humilde St. Polten, acabando su carerra profesional en 1987. Todavía jugó en algunos equipos amateurs del país y sólamente colgó las botas a los 45 años. Después trabajaría años como presidente del Bohemians.

Considerado el mejor jugador de Checoslovaquia desde Maspoust (y predecesor de Nedved), Antonin Panenka marcó historia en la Eurocopa por un tiro sencillo, pero extraordinario e innovador.
Fuente: Trivela





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Tostao: el oro de Minas

El aplicado profesional Eduardo Gonçalves de Andrade, profesor de semiología -estudio de los síntomas del dolor en la Facultad de Ciencias Médicas de Belo Horizonte- leía en Internet a su propósito: crack del fútbol, dicho Tostão, nacido en la capital minera el 25 de enero de 1947 y héroe del Mundial de 1970. Se dio entonces cuenta de que estaba encerrado en una vida académica desde hace más de 20 años y sintió nostalgia de sí mismo. En este instante se tuvo que detener en sus reflexiones para atender a una llamada telefónica. Un periodista le decía educadamente: "Doctor Eduardo, sé que a Usted no le gusta hablar de su pasado de jugador, pero...".

- Es verdad, interrumpió el médico, usted venga a mi casa, esta misma noche, y hablaremos de esto, por favor.

En casa, contó al reportero que era hijo de Osvaldo, bancario y de Osvaldina, empleada pública. Y que en su niñez en Belo Horizonte, la bella capital minera, le apodarían Tostão por ser el más menudo de los partidos de calle de su barrio. En ese barrio lo vendría a buscar el Cruzeiro Esporte Clube. Antes, Tostão sería juvenil del América de Minas Gerais, el equipe del corazón de su padre Osvaldo, y luego se hizo profesional con el Cruzeiro a los 17 años. Tanto que en septiembre de 1965, cuando inauguraron el estadio Mineirão, él era el mediapunta de ese equipo que contaba con Dirceu Lopes, Zé Carlos, Piazza y Raúl. Ese mismo que en 1966, vencería al poderoso Santos de Pelé, Carlos Alberto, Zito, Gilmar y compañía en la Taza Brasil, antecesor del campeonato brasileño.

Sus actuaciones en los certámenes de Minas y brasileños lo llevaron, el 15 de mayo de 1966, a la selección absoluta contra Chile en un partido donde empatarían a uno. Desde entonces, Tostão fue un clásico de las convocatorias, entre cuales la del Mundial 66 en Inglaterra, donde sólo jugó un partido en la derrota de Brasil 3-1 contra Hungría, pero marcando él el solitario tanto canarinho. Tal partido, además, fue el único que perdió Garrincha, gordito y fuera de forma con Brasil. En contrapartida, al año siguiente el jugador de Minas Gerais ganaría con la selección la Copa Rio Branco contra Uruguay, torneo en que apareció con la camiseta amarilla, su compañero del Cruzeiro, Dirceu Lopes. Y en 1968, Tostão marcaría un gol al inmortal portero ruso Lev Yashin, en un partido contra la selección FIFA, en el Maracanã.

Pero ese año de 1968 -año en que la dictadura militar brasileña exacerbó hasta la propia estupidez, en que los estudiantes de Francia desafiaron a De Gaulle y en que el pueblo de Praga quiso democratizar el socialismo- marcaría el crack extra-campo. Él, con conciencia política, se entristecía de ver su país frustrado de lo que él consideraba como ideal político y de mayor dignidad: la libertad. Discreto, nuestro joven atleta se solidarizaba con los que luchaban para un estado democrático de derecho. Además valiéndose de su prestigio, Tostão nunca se abstuvo de opinar en favor de los banidos del País y contra la tortura sistemática de los presos políticos. O sobre tesis que le eran queridas, y creo que aún lo son, como la reforma agraria y la redistribución de la riqueza en Brasil.

Pero su oficio de futbolero le arrancaba del debate ideológico y lo reponía en juego, donde Tostão jugaría todos los encuentros con la selección en las eliminatorias del entonces próximo Mundial. En el campo, coherente con su ciudadanía, era solidario, habilísimo y de gran creatividad, de las más inteligentes del país. Se veía en él uno de los jugadores más completos de la historia del fútbol y abriendo espacios para sus compañeros, atraía a adversarios con tanta facilidad que se decía que era un gran jugador sin balón. Una definición que nunca le gustó. Porque con ella, con la pelota en el pie, Tostão jugaba aún mejor. Pero el 24 de septiembre de 1969, en São Paulo, contra el Corinthians, ese mayor ídolo de la historia del Cruzeiro recibió un pelotazo en la cara que le descolocó la retina izquierda. Tanto que, obligado a la cirugía, muchos dudaron que volvería a jugar. Lejos de esas especulaciones, el técnico João Saldanha aparcó la historia con un chiste, diciendo, que hasta con un sólo ojo, Tostão, podría comandar el ataque mejor que el general judío Moshe Dayan, político de derecha y eximio estratega militar de Israel.

Dicho y hecho: el artista fue convocado para la selección dos meses después de los demás. En la fase de preparación, el del Cruzeiro recibió una llamada sospechosa, amenazándole de represalias en cuanto a su visión política. Pero no se conmovió y en el Mundial de 1970, en el ataque con Jairzinho, Pelé, Gérson y Rivellino, hizo real el chiste de Saldanha. Eso justo después de haber firmado el increíble quinto campeonato consecutivo de Minas Gerais con el Cruzeiro (65-66-67-68-69). Tras el título de México, Tostão sería considerado en Europa como el jugador más eficiente del Mundial. Y su club aprovecharía su prestigio para facturar grandes sumas de dólares por hacer giras en el exterior.

En 1972, año en que Brasil ganaría la Taza Independencia, el ídolo del Cruzeiro en gira en el Viejo Continente se enfadó con el autoritario Iustrich, técnico recién contratado. Añadido a otros desencuentros con el club, eso provocaría su salida para fichar con el Vasco da Gama, que pagó una millonada su trapaso. Pero en Río, Tostão nunca sería el mismo y peor: avisado por su médico particular de que su retina empeoraba, él relacionó eso con el hecho que no recibía sueldo desde meses y puso el club cruzmaltino en la justicia. Como, por eso, insinuarían sobre su mentalidad, Tostão decidió acabar su carrera en 1973. A partir de esa fecha, desaparece de los noticiarios y se involucra en la medicina, costeando sus estudios con lo que tenía invertido en una estación de servicio y una tienda de material deportivo, empresas gestionadas por sus hermanos.

Eduardo Gonçalves de Andrade, Tostão, que fue tres veces pichichi de la campeonatp de Minas Gerais y disputó 65 encuentros con la selección, marcando 36 goles, se había casado a principios de los 70, de cual unión tendría un hijo y una hija. De una nueva relación amorosa, también tendría una niña y un chaval. Médico profesional, aparte de la enseñanza universitaria, jamás ofició en un consultorio, prefiriendo actuar en el hospital de Belo Horizonte. Sin embargo, a finales de los 90 -gracias al periodista Luciano do Valle-, fue revelado como comentarista deportivo de televisión. Y por sus argumentos lúcidos, objetivos e inteligentes, en seguida sería tomado en serio y luego considerado como uno de los más respetados hombres de los medios de comunicación deportivos de Brasil, donde también firmaría crónicas en periódicos y revistas entre cuales la Folha de São Paulo, el mayor vehículo informativo del país, donde demuestra una pluma fina, de calidad original y sensata opinión. Entre cuales bellezas destacaremos esa: "La diferencia entre un gran jugador y los demás es su capacidad de inventar en el acto. De repente, sale una jugada que nadie había prevista". Ese extraordinario crack escribió también el libro "Lembranças, opiniões e reflexões sobre futebol" (Memorias, opiniones y reflexiones sobre el fútbol), además de haber sido homenajeado en el cine en "Tostão, la moneda de oro".

A ese ciudadano de convicciones democráticas, verdadero oro del Minas, que quiso sindicalizar a los jugadores de fútbol de su tiempo, una sonora salva de palmas.

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Giuseppe Meazza

Giuseppe Peppino Meazza convirtió a Italia en una potencia futbolística mundial. Cuando se habían disputado tan sólo tres mundiales, Italia había ganado ya dos. La squadra azzurra era el mejor equipo del mundo y Meazza su delantero centro.

Con tan sólo 17 años era el delantero centro del Inter de Milán. En su segunda temporada Meazza marcó 33 goles. En la tercera fue el máximo goleador del calcio y gracias a sus goles el Inter de Milán consiguió el título del Campeonato Italiano. A los 20 años Meazza era el ídolo de Italia.

Nacido en Milán en 1909 Giuseppe fue descrito por los especialistas de la época cómo un "cañonero técnico". Delantero de gran olfato de gol, poseía un magnífico disparo y gran habilidad técnica.

Debutó con Italia en 1930 contra Suiza y marcó dos goles. Desde entonces hasta 1939, Meazza fue indiscutible en aquella selección que conquistaría el Mundial de Italia en 1934 y el Mundial de Francia en 1938. Además, protagonizaría una de las jugadas más curiosas de la historia de los Mundiales al lanzar en las semifinales del Mundial de Francia de 1938 contra Brasil un penalti sujetándose los pantalones porque se le estaban cayendo, curiosamente marcando el lanzamiento. Tras el Mundial del 38 Meazza se fue al Milan en el que jugó hasta 1942.

Tras retirarse como futbolista, Meazza ocupó cargos directivos en el club que años más tarde cambiaría el nombre de su estadio por el de Meazza. Al igual que entonces, el nombre sigue inspirando temor a los rivales. Jugar contra Meazza significaba dificultades. Jugar en el Meazza también.

Giuseppe Meazza falleció en 1979 a la edad de 69 años. Disputó 440 partidos en la serie A italiana marcando 269 goles. Con la selección italiana jugó 53 partidos, y marcó 33 goles.

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Gerd Müller

Cuando Gerd Müller llegó al Bayer Munich su entrenador, Tschik Cajkovski, comentó que no podía poner a "ese pequeño elefante entre mis purasangres".

Aquel jugador, al que Cajkovski apodó como "el molinero gordito" pasaría a la historia del fútbol con otro apodo. Uno que le hacía justicia: Torpedo Müller.

Más de 600 goles en su carrera profesional, de ellos 365 en la Bundesliga, récord no igualado, 14 goles en Mundiales (sólo Ronaldo tiene más)... y entre otras cosas 68 goles en tan sólo 62 partidos como internacional con la selección alemana. Gerd Müller recibió el sobrenombre del bombardero, der Bomber, gracias a sus goles.

En su primera temporada con el Bayern de Munich, que no jugaba aún la Bundesliga (competía en la inferior Regionalliga Süd), Müller ganó la Copa de Alemania. Al año siguiente en la final de la Recopa de Europa, consiguió el gol de la victoria en la prórroga y un año más tarde abrazó el título de la Bundesliga, su primero de los cuatro que conseguiría con el club bávaro.

En el Mundial de México de 1970 fue una de las máximas estrellas con 10 goles y fue nombrado jugador europeo del año. Finalmente su momento de gloria llegó en la final del Mundial de Alemania de 1974 cuando marcó un gol contra Holanda. Además entre ambos Mundiales, participó en la Eurocopa de 1972 saliendo campeón y con el título de goleador.

Müller era un jugador inteligente, oportunista y devastador. Vivía en el área y tenía un impecable sentido de la colocación. Sus compañeros sabían que si centraban el balón al área Müller estaría allí. Demoledor en el juego aéreo, Müller era tremendamente eficaz con los dos pies.

Una lesión de la que nunca llegó a recuperarse truncó los años finales de su carrera en los que se retiró a Estados Unidos para jugar en el Strikers de Fort Lauderdale de la NASL (ahora MLS). Aunque el bombardero dejó de volar sobre las áreas rivales, sus récords siguen ahí, y nadie ha podido todavía acercarse a ellos.
Fuente: Univision


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Enzo Francescoli

Nació el 12 de noviembre de 1961 en la ciudad de Montevideo (Uruguay). A los 14 años, luego de probarse sin suerte en los clubes Peñarol y River Plate de Uruguay, fue fichado por el Wanderers, donde debutó en marzo de 1980 (el mismo club en el que se inició el gran Obdulio Varela) y casi dos años después cruzó el Río de la Plata para recalar en River Plate, donde comenzaría otra historia.

Luego de ganar el Campeonato Sudamericano Juvenil de 1981, los dirigentes riverplatenses, bucando un remplazante del jugador Norberto Alonso, lo contrataron, luego de muchas idas y venidas. Y a los 21 años de edad debutó contra Ferrocarril Oeste, de la primera división del fútbol argentino, convirtiendo su primer gol de penalti.

Pero recién en las temporadas 1984 y 1986, Francescoli explotó y bajo las órdenes del técnico Héctor Veira, se coronó campeón y máximo goleador del Campeonato Argentino en dos oportunidades. En reconocimiento a su buena labor, ganó el Balón de Oro al mejor jugador del certamen argentino. Y en 1986 participó del seleccionado uruguayo en el Mundial de México del 86.

Después del Mundial se incorporó al Racing Matra de París, donde jugó tres años, consiguiendo en 1988 el premio al mejor jugador extranjero en la Liga Francesa. Un año antes de recibir tal distinción se consagró con el seleccionado uruguayo campeón de la Copa América de 1987. En 1989 pasó al Olympique de Marsella, equipo con el que ganó el título de campeón francés (uno de sus admiradores mientras era jugador del Olympique era Zinedine Zidane, quien luego llamaría Enzo a uno de sus hijos).

Después del Mundial de 1990, a los 28 años de edad, cumplió uno de sus mayores deseos, jugar en la Liga Italiana, vistiendo el uniforme del Cagliari, que bajo su liderazgo no sólo se salvó del descenso, sino que en la temporada siguiente clasificó para la Copa de la Uefa.

En la institución de la isla de Cerdeña se quedó hasta 1993, cuando fue cedido al Torino. Un año después comenzó la segunda parte de su historia, al regresar al club que tanto lo idolatró: el River Plate de Argentina.

En ese año participa con el representativo charrúa de la Copa América de Uruguay del 95, consiguiendo el título de campeón al vencer a Brasil 2-1 en la final. Esta sería su tercera Copa América con el uniforme nacional.

En tanto en River el Príncipe ganó la Copa Libertadores de América y el Torneo Apertura en 1996. Un año después integró el conjunto ganador de los campeonatos Clausura y Apertura, mientras que en 1997 ganó los torneos Clausura, Apertura y la Supercopa.

El primero de agosto de 1999, tras perder en 1996 con River la final de la Copa Intercontinental contra la Juventus de Italia 1-0 y no poder clasificar con Uruguay en 1997 para el Mundial de Francia del 98, Enzo Francescoli se retiró del fútbol activo en un partido despedida organizado en el estadio Monumental de River.

Así dijo adiós el delantero uruguayo de tranco largo. Un guapo del área que sin ser arrebatado supo convertirse en conductor y goleador de equipos. Querido por la afición y respetado por sus pares, Francescoli fue el máximo goleador extranjero en la historia de River Plate y el tercer máximo goleador extranjero en la historia del fútbol argentino.

Con la selección uruguaya jugó 73 partidos y marcó 17 goles convirtiendo en total en los distintos equipos que jugó 198 tantos, obteniendo ocho títulos con River Plate, uno con el Olympique de Marsella y cuatro con la selección de Uruguay (un Sudamericano Juvenil, la Copa Nehim y dos Copas América).
Fuente: Univision



Lo mejor de Enzo Francescoli



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Mario Kempes

Mario Alberto Kempes nació el 15 de julio de 1954 en la ciudad de Bel Ville, provincia de Córdoba. Desde pequeño demostró una habilidad nata para el fútbol integrando diversos planteles infantiles en equipos de su ciudad hasta que a los 16 años fue campeón de la liga local con el conjunto Biblioteca Bell. De Bell pasó a uno de los conjuntos más importantes de la provincia de Córdoba: Instituto, equipo con el que se consagró campeón de la liga cordobesa y por ende participó en el Torneo Nacional Argentino de 1973. En dicho certamen fue fichado por Rosario Central de la primera división del fútbol argentino, en donde marcó 85 goles en 105 partidos en dos temporadas (1974-1976). Con 19 años de edad integró la selección argentina que intervino en el Mundial de Alemania de 1974, torneo en el que el seleccionado gaucho pasó sin pena ni gloria y Kempes no consiguió anotar ningún gol. No obstante su presencia en las áreas rivales interesaban a los empresarios europeos y el Valencia de la Liga Española lo contrató en 1976. Fue anterior a esa transacción que el periodista radial argentino, José María Muñoz, le colocó el mote de El Matador. En el club valenciano se coronó goleador de la Liga Española en la temporada 1976-77 con 24 tantos, el promedio más elevado de los últimos diez años. En la temporada 1977-78 logró 28 goles y por ser el goleador máximo de esas dos temporadas consecutivas recibió el premio Pichichi del fútbol español. Con el Valencia logró en 1979 la Copa del Rey y la Recopa de Europa de 1980. Pero el momento más elocuente de su carrera como jugador fue su exitosa participación en el Mundial de Argentina del 78 en donde además de salir campeón mundial con el representativo albiceleste, fue el máximo goleador del Mundial con 6 goles y la prensa internacional lo consideró el mejor jugador del certamen. En el partido final frente a Holanda dio un recital de guapeza y pasión futbolística para ponerse el equipo al hombro además de convertir dos de los goles con que Argentina venció 3-1 al conjunto naranja. El éxito lo acompañó otra vez en 1981 al ser campeón con River Plate de Argentina, regresando luego al Valencia y para pasar posteriormente al Hércules de España. Desde 1986 a 1994 continuó su carrera en Austria (Wienner, Saint Polten y Krems) para terminarla en 1995, a los 41 años de edad en el Fernández Vidal de Chile. Desde ese año a la fecha se ha desenvuelto como entrenador de equipos de fútbol en diversos países del planeta así como comentarista deportivo. Kempes fue un zurdo de tranco largo que desplegaba en velocidad una habilidad no muy común al aplicar a la perfección el freno y el enganche. Su arranque buscando perfil para el disparo de larga y media distancia era letal, y a todo esto había que sumarle una gran capacidad para administrar el oxígeno lo que le permitía entregarse por completo durante todo el partido.
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Alfredo Di Stéfano

La Saeta Rubia, tal como se le apodó, es considerado como uno de los mejores jugadores de fútbol de la historia, junto a Maradona, Pelé y Cruyff. Durante su carrera, jugó más de 1.100 partidos, anotó 818 goles y ganó 5 Copas de Europa con el Real Madrid.
Nació el 4 de julio de 1926 en Buenos Aires. A los 15 años fue inscrito en el club River Plate de Argentina y un año más tarde debutó en el primer equipo como puntero derecho pero en esa década del 40 no tuvo cabida en la institución millonaria y debió jugar a préstamo en el club Huracán donde jugó 24 partidos y marcó 11 goles. En 1947 regresó a River Plate para integrar un trío de ataque histórico: José Manuel Moreno, Alfredo Di Stéfano y Ángel Labruna, coronándose campeón argentino de la temporada 1946-47 además de ser el goleador del certamen con 27 goles en 30 partidos. Ese mismo año ganaría también con Argentina el Campeonato Sudamericano. Tenía apenas 21 años de edad y ya era para muchos argentinos, el mejor delantero del momento. En 1949 y debido a la huelga de jugadores que se declaró en Argentina, emigró a Colombia para jugar en la División Mayor del Fútbol Colombiano, entonces una liga pirata de fútbol. En el club Millonarios jugó cuatro años, participando en 292 partidos y anotando 267 goles, convirtiéndose en el segundo goleador de la historia de Millonarios, que se clasificó campeón en los cuatro años que jugó Di Stéfano: 1949, 1951, 1952 y 1953. Asimismo representó a la selección cafetera en cuatro oportunidades. En 1953, con 27 años de edad, fue considerado el mejor jugador de América del Sur. Y en mismo 1953, su vida, y quizás la del Real Madrid y el fútbol en general, cambiaron para siempre. Luego de una gira europea de Millonarios y por 70 mil dólares, el goleador pasó a las filas del Real Madrid, en donde se le apodó La Saeta Rubia, después de una batalla en los despachos entre el F. C. Barcelona y el Real Madrid. Con el Real Madrid fue campeón de Liga en ocho oportunidades, campeón de la Copa del Generalísimo en una oportunidad, y campeón de la Copa de Europa cinco veces: 1956, 1957, 1958, 1959 y 1960, año en que la institución española también ganó la Copa Intercontinental. Además de premios individuales como 2 Balón de Oro (1957 y 1959) y 5 trofeos Pichichi como máximo goleador de la Liga Española. Jugador de toda la cancha, zurdo pero a la vez capaz de jugar con pierna derecha, tenía una habilidad distinta a la de un Pelé o Maradona. Lo hábil de Di Stéfano consistía en saber cuando buscar una pared, aplicar un freno o un amague, colocar un pase largo e incluso, cuando rematar al arco, ya que también poseía un fuerte disparo de media y larga distancia. Integró la selección española en 31 partidos logrando convertir 23 goles, aunque nunca llegó a jugar por diversas circunstancias un Mundial. Hoy por hoy su nombre continúa siendo base de polémica porque para muchos expertos del ámbito futbolístico internacional, Alfredo Di Stéfano está a la par, sino más arriba, de Pelé o Maradona. Durante toda su carrera profesional marcó 654 goles y en 1991, la revista France Football, luego de una encuesta entre los principales periodistas europeos, le otorgó el premio Jugador Europeo de Todos los Tiempos. Después de retirarse y entrenar varios clubs (como el River Plate, Boca Juniors, Real Madrid, Valencia, Sporting de Lisboa...), actualmente es el Presidente Honorífico del Real Madrid.
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Emilio Butragueño Santos
Fecha de Nacimiento:22/07/1963
Lugar de Nacimiento:Madrid, España
Posición:Delantero
Mundiales Disputados:1986 - 1990
Partidos Disputados:9
Minutos Jugados:772
Goles:5
S E L E C I O N       ES P A Ñ O L A
C on la selección ha marcado 26 goles en 69 partidos , Convirtiéndose
en el máximo goleador de todos los tiempos del combinado nacional.
Emilio Butragueño Santos nació el 22 de julio de 1963 en Madrid. Dedicó tiempo a su formación cultural, desarrolló gran afición por la pintura, y su actividad deportiva fue el fútbol.
En 1981, ingresó a las categorías inferiores del Real Madrid. Ascendió rápidamente, y al poco tiempo comenzó a conocerse el apodo con que lo nombraban: "El buitre".
 El entrenador del Real Madrid, el argentino Alfredo Di Stéfano, lo hizo debutar el 1984, en primera división. Butragueño debuta frente al Cáliz y marca dos goles
Conquistó seis títulos de Liga (1986, 1987, 1988, 1989, 1990 y 1995), dos de la Copa del Rey (1989 y 1993), dos de la Copa de la UEFA (1985 y 1986) y tres Supercopas de España (1988, 1990 y 1993).
 Le entregaron dos Balones de Bronce consecutivos (1986 y 1987), por ser elegido tercer mejor futbolista de Europa en esos mismos años y  como máximo realizador de Liga, le entregaron un Trofeo Pichichi (1991).
 En 1995 firmó para el Atlético Celaya de México, y ya en su primer año llegó a disputar la final del Campeonato de aquel país, que perdió ante el Necaxa. Después de jugar tres años en el Celaya,
donde fue conocido como El Caballero de la cancha, en marzo de 1998 decidió retirarse definitivamente del fútbol profesional.
Integró la Selección Nacional Española y con su camiseta, disputó 69 partidos internacionales, y marcó 26 goles. Integró el equipo subcampeón de la Eurocopa 1984.
Participó en el Mundial de México 1896, y resaltó la figura de Butragueño, cuando en el Estadio de Querétaro, en octavos de final, España superó a Dinamarca por 5 a 1 con cuatro goles marcados por "el Buitre";
  y también jugó en la Copa del Mundo, Italia 1990
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Bobby Charlton
Era el alma mater del Manchester United que gano la Copa de Europa en 1968 y de la seleccion inglesa que gano el Mundial del 66. En esa final fue memorable el marcaje al que le sometio Bekenbauer, que llego a decir: "Inglaterra ha ganado hoy porque Chalton fue un poco mejor que yo" .
    Jugaba como interior izquierdo, pero se vio que tenia una mente privilegiada y paso a jugar de medio centro . Fue 106 veces internacional con Inglaterra,  con la que gano la Copa del Mundo en 1966, posteriormente , en 1970, caeria en semifinales ante Francia por 2-3 cuando ya le habain tenido que retirar lesionado por un jugador frances e iba ganando Inglaterra por 2-0.
    1958 cambio su vida. Aquel año, el mejor Manchester United de toda la historia se dejo la vida en un accidente aereo en Munich. De aquel accidente salio ileso, tenia 21 años, pero perdio a muchos amigos, entre ellos a otro gran jugador ingles, Duncan Edwards. Eso le hizo mas fuerte y llego a ser llamado el Di Stefano ingles.
    Fue "9" con menos pelo de toda la historia, pero sus tardes en el "Teatro de los Sueños" (Old Trafford) con los "Red Devils" fueron memorables. No era un jugador fuerte, ni agil, ni era capaz de recorrer 30 metros con el balon. Charlton era todo un "Caballero Ingles"   dentro del campo, nunca protestaba a los arbitros, nunca tenia un mal gesto     Se proclamo campeon de Europa en 1968 al vencer en la final al Benfica. Un bonito premio para alguien autor de 106 goles con el Manchester United.
----------------------------------------------------------Ferenc Puskás
Ferenc Puskas fue el estandarte y gran capitan de aquella seleccion Hungara ( "Los Magiares Magicos" ) que gano la medalla de Oro en  la Olimpiada de 1952 y fue finalista en el Mundial del 54.
    El disparo de Puskas era infalible, por eso cuando llego a España y fue cuatro veces el maximo goleador de la Liga fue apodado "Cañoncito Pum Pum" . Ha marcado goles de todo tipo y es el maximo goleador de la historia.
    Comenzo su carrera en el Honved con el que gano una liga, pero su fama y la de la mejor generacion de jugadores hungaros empezo en la Olimpiada de 1952 donde ganaron la medalla de oro. Aquel equipo con Koscic, Puskas, Czibor, etc le dio todo un baño a Inglaterra, en el hasta ese momento inespugnable Wembley, ganandoles por 6-3.
    En el mundial de Suiza eran favoritos, hicieron el mejor juego de todos los participantes, ganaron a la actual campeona, Uruguay en semifinales y en la final, cuando todos se preparaban para celebrar el titulo cuando Hungria ganaba por 2 a 0, cayeron ante Alemania por 3-2 cuando en la primera fase habian ganado los hungaros por 8 a 3. Nadie en hungria se podia explicar lo que ocurrio, o quiza si. El dia de la final Puskas estaba enfermo.
    El siguiente mundial, donde Puskas y sus compañeros se querian sacar la espina no pudieron jugar por la Revolucion de sus pais donde murieron algunos de los compañeros y amigos de Puskas. Lucharon por la libertad,tuvo que exiliarse,  muchos le dieron por muerto, y cuando nadie sabia su paredero, Santiago Bernabeu le ficho para el Real Madrid.
   Despues de aquello su leyenda se agrando en el Real Madrid de Di Stefano, Gento, Rial, etc. Aquel Real Madrid que se paseaba por Europa y con el que gano 4 Copas de Europa, llego hasta a marcar 4 goles en la final de 1960 cuando el Real Madrid gano por 7 a 3 al Eintrach de Frankfurt y tambien 3 goles en 1962 ante el Benfica, pero no pudo ganar su quinta copa.
    Volvio a jugar un Mundial en Chile 62, pero esta vez con la seleccion española. Con 35 tuvo que jugar de delantero centro porque Di Stefano estaba lesionado, pero no pudo hacer nada ante la derrota contra Brasil.
    Tras retirarse, a los 40 años de edad, en 1967, inició una carrera como entrenador, cuyo mayor éxito fue llegar con el Panathinaikos griego a la final de la Copa de Europa de 1971, que perdió frente al Ajax de Amsterdam, en el que ya jugaba Johan Cruyff. En la fase de clasificación para la Copa del Mundo de 1994, fue seleccionador nacional húngaro, después de haber sido recibido como un héroe cuando regresó a su país. El reconocimiento a su calidad futbolística y logros deportivos fue tardío.
    En 1997, el día en que cumplía 70 años, recibió un profundo homenaje en el Estadio Nacional húngaro, en el que, acompañado de sus antiguos compañeros, recibió del presidente del Comité Olímpico Internacional, Juan Antonio Samaranch, la Orden Olímpica. 
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Paolo Maldini, el futbolista renacentista
La evolución del gran Paolo
La evolución del gran Paolo
Muchos madridistas llorarán recordando a un joven vestido rossonero que convertía la banda izquierda del Milán AC en territorio impasable y que, junto a un equipo de ensueño, acabó con los sueños europeos de la Quinta del Buitre, en particular de Michel. Ese joven, ya con el brazalete de “capitano”, destruyó el sueño del Dream Team de Cruyff en Atenas. El día que Luis Enrique caía por los suelos, él hacía suya la banda izquierda de la “azzura”. La lista de rivales que caen rendidos a sus pies es interminable: desde el mejor de todos los tiempos, Diego Armando Maradona, a otro genio del balón como Zidedine Zidane, pasando por Ronaldinho, Cantoná, Gerrard, Henry, Luis Figo y, por supuesto, Ronaldo, sufrieron en sus carnes a aquel gladiador llamado Paolo Maldini. Quizás el hombre que más lágrimas hizo correr a las hinchadas rivales. Y quizás uno de lo defensores más queridos a nivel mundial con su melena renacentista, su figura de estatua clásica y su mirada de niño.
En medio de una liga consagrada a la defensa a ultranza, Maldini elevó la tarea defensiva a la categoría de arte. Inteligente como pocos, con una visión de juego superior y unas cualidades físicas irrepetibles, se convirtió en el mejor defensa lateral de la historia. Cuando la edad empezó a hacer un poco de mella, se reconvirtió a central, donde dio otra lección de juego a todo el mundo. Sólo vio una roja directa en toda su carrera y sólo fue expulsado cuatro veces por doble amarilla. Algo increíble teniendo en cuenta de que El Emperador de Milán empezó a jugar en la Serie A un lejano 20 de enero de 1985.
No sólo fue uno de los mejores jugadores de la historia en su posición, sino que convirtió su figura en una leyenda. La carrera, insuperable, de Maldini no se acaba en los 24 años jugados en la máxima competición con un rendimiento espectacular. Durante este tiempo se ha convertido en un icono siendo completamente fiel a sus colores, los del AC Milán, y lo ha dado todo por el club rossonero. Su leyenda se ha agrandado por su personalidad culta, inteligente y educada, además de por su aspecto agraciado. Muchos le llamaban Apolo Maldini. Otros, más futboleros, el defensa total.
Paolo Maldini se retira este fin de semana con más de 600 partidos con la roja y negra y con 126 en la escuadra azzura, del que fue capitán 74. Ha ganado la friolera de 34 títulos, entre ellos la hazaña de conseguir cinco Ligas de Campeones. Y en todos estos títulos ha sido decisivo. Su único lunar, porque todas las leyendas tienen un talón de Aquiles, es no haber levantado ningún título con Italia. No obstante lideró a la selección italiana a una final y dos semifinales del Mundial y también fue finalista en la Eurocopa. Tampoco se le reconoció con un premio como el Balón de Oro, aún cuando fue el mejor durante muchos años y  su concesión era en la década de los 90 era un clamor popular.
A Paolo poco le importan los premios. A él sólo le importaba su camiseta, su escudo y sus colores. Y jugar al fútbol. Era un apasionado de este deporte que con sus 41 años seguía entrenando como un juvenil y defendiendo como un muro a rivales 20 años menores que él.  El número tres no se volverá a ver en San Siro del lado del AC. El bello rostro y el bello juego de este hombre del renacimiento que pateaba una pelota tampoco se volverá a ver. Es sin duda una de las mayores leyendas del fútbol, de todos los tiempos. Es Maldini.
Sólo puedo decir que me alegro de haberlo visto en agosto dar lecciones de fútbol sobre el césped del Molinón. La ovación que se llevó aquel día cuando le cambiaron es una más que se suma a todas aquellas que ha recibido por hacer este deporte grande. Y por hacer llorar a los delanteros y aficionados rivales.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ÉRIC CANTONA

ImagenÉric Cantona (Marsella24 de mayo de 1966) es un ex futbolista francés. Desde su retiro como jugador profesional de fútbol, se interesó por el fútbol playa, y actualmente es jugador y entrenador del equipo francés. También presta su imagen para anuncios publicitarios de la firma Nike, como ya hiciera en su etapa de jugador, además de intervenir como actor en algunas películas, como La fortuna de vivir, donde interpreta a un violento boxeador que tras salir de prisión sólo piensa en vengarse del causante de su encierro. También apareció en la película Elizabeth, donde interpreta el papel del embajador francés. Y más recientemente, aparece interpretándose a él mismo en el filme "Buscando a Eric (Looking for Eric)". 

Reseña biográfica

Se hizo famoso por su gran calidad frente al gol, sus solapas de la camiseta levantadas y también por una patada que le propinó a un aficionado durante un partido en su etapa de jugador del Manchester United tras recibir de su parte insultos racistas. La acción ocurrió el 25 de enero de 1995, en un partido de la Premier League inglesa entre el Crystal Palace y el Manchester United que se disputó en el estadio Selhurst Park. Cantona le agredió con una patada en el pecho, saltando por encima de las vallas publicitarias. Ello le costó al jugador nueve meses de inactividad por sanción y dos semanas de prisión, que finalmente fueron sustituidas por 120 horas de servicios comunitarios.1
Cantona comenzó jugando en el Auxerre bajo la dirección del entrenador Guy Roux, que le hizo debutar en 1983. Tiene una simpatía por este club y ha declarado sobre el mismo: "Francia no merece al Auxerre. Inglaterra sin dudas, pero no Francia"2 En 1988 fue traspasado por una cifra récord al Olympique de Marsella, pero su carácter conflictivo hizo que no triunfara en este club y fuera cedido primero al Girondins de Burdeos y después al Montpellier. Tras regresar en 1990 al OM se desvinculó al año siguiente para fichar por el Nîmes. Pero protagonizó un incidente al lanzarle el balón a un árbitro en la cara y fue duramente sancionado. Herido en su orgullo decidió en diciembre de 1991 rescindir su contrato y retirarse del futbol.
En enero de 1992 hizo caso a los que le aconsejaban irse a Inglaterra. Comenzó a prueba con el Sheffield Wednesday, que no lo aceptó, pero sí lo hizo el Leeds United. Cantona hizo una gran aportación a la consecución del título de liga conseguido por el club de Yorkshire, pero no duró mucho en este equipo. Sus problemas con la directiva y el interés de Alex Ferguson hicieron que en diciembre abandonara repentinamente al club que lo recuperó para el futbol y se fue al Manchester United por 1'2 millones de libras. Con el número 7 de los Red Devils se consagró como un mito para su afición, que en el año 2001 le nombró el mejor jugador del siglo XX. Se retiró definitivamente en 1997 antes de ver cómo su carrera comenzaba a declinar.
Paradójicamente nunca destacó con la selección francesa. En 1988 insultó gravemente al seleccionador Henri Michel y fue apartado durante un año. Con Michel Platini como seleccionador disputó su única competición internacional, la Eurocopa de Suecia 1992. Pero los franceses fueron eliminados en primera ronda. En 1994 fue nombrado capitán del equipo nacional. El incidente de Selhurst Park hizo que Aimé Jacquet dejara de convocarle, a pesar de la presión popular y de la prensa de su país, y en consecuencia se perdió la Eurocopa de 1996 que se celebró en Inglaterra. Jamás disputó un Mundial puesto que su selección no se clasificó para Italia 1990 ni para Estados Unidos 1994.
A lo largo de toda su carrera jugó un total de 432 partidos anotando 161 goles.
En 2009 volvió a probar su faceta de actor en la película: Buscando a Eric, donde se protagoniza a sí mismo para ayudar a Eric Bishop, un cartero de Mánchester que es fanático del fútbol y atraviesa una dura crisis vital. La película tuvo buenas criticas y obtuvo una buena recaudación.
En 2010 sirvió como inspirador de una propuesta de protesta organizada a través de las redes sociales contra el vigente sistema bancario de reserva fraccioria.3
En enero de 2011 se comprometió con New York Cosmos como director deportivo, en la vuelta del equipo a la Major League Soccer.4
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West Germany’s Karl-Heinz Rummenigge celebrates scoring against Argentina in the Mexico 1986 Final

Karl-Heinz RUMMENIGGE

Rummenigge, una leyenda de élite

En la historia del premio al Jugador Mundial de la FIFA, solo un futbolista alemán ha logrado hasta la fecha coronarse como el número uno: Lothar Matthäus. No obstante, el que crea que este galardón señala al mejor jugador de la historia del fútbol alemán se equivoca, ya que el propio Matthäus, el hombre que más partidos ha jugado con la selección germana, se decantó por otro, que no fue ni Franz Beckenbauer ni Gerd Müller ni Fritz Walter.
¿De quién se trata entonces? “He jugado contra Zico y Maradona y ahora sé quién es el mejor jugador del mundo: Karl-Heinz Rummenigge”, proclamó Matthäus a principios de los años ochenta.
No en vano, los méritos y éxitos del ex delantero bávaro son considerables. Subcampeón del mundo (1982 y 1986), campeón de Europa (1980), ganador de la Copa Intercontinental (1976) y campeón de la liga alemana (1980 y 1981) con el Bayern de Múnich, además de dos galardones como mejor jugador del año en Europa (1980 y 1981), son solo algunos de los títulos que se ha adjudicado esta leyenda muniquesa.
Segundo dos vecesEn los años ochenta, Rummenigge era sin duda una de las grandes estrellas del fútbol internacional. “El Mundial de 1982 será un duelo entre Rummenigge y Diego Maradona, dos superestrellas”, auguraba entonces el legendario entrenador Dettmar Cramer. Al final, Alemania solo pudo ser segunda en aquella cita mundialista tras caer frente a Italia en la final por 3-1.
Los acontecimientos dieron la razón a Cramer cuatro años más tarde, cuando Rummenigge y Maradona lideraron a sus equipos en la final de México 1986. No obstante, los alemanes tuvieron que volver a conformarse con el segundo puesto tras caer 3-2 frente al cuadro albiceleste. “No llegaba al cien por cien, pero sabía que era mi último Mundial y quería jugar. Fueron los momentos más difíciles que he vivido. Solo jugué bien frente a Marruecos y frente a Argentina”, recuerda Rummenigge de su último gran certamen, tras el cual anunció su retirada del combinado nacional.
La irrupción como pieza clave de la selección alemana empezó para Rummenigge ya a los 21 años, cuando, en el otoño de 1976, el ariete germano debutó con la Mannschaften un partido que se saldó con triunfo por 2-0 sobre Gales y tras el cual el técnico auxiliar Jupp Derwall lo señaló como “nuestro mejor hombre”. Cramer, su entrenador en el Bayern, acudió a recogerlo al aeropuerto de Múnich con una botella de champán.
"A Matthäus le sobraba descaro" Los expertos coincidieron en que aquel joven de cabello rubio devolvería al fútbol alemán el carisma que parecía haberse perdido con la retirada de jugadores como Beckenbauer, Günter Netzer, Wolfgang Overath o Müller.
Cuando aquel extremo de 182 centímetros de estatura se disponía a realizar uno de sus temidos regates, la inquietud se apoderaba de las zagas rivales y el público contenía la respiración. El velocísimo Rummenigge, junto con Hansi Müller y Bernd Schuster sobre todo, ponía la creatividad en una selección que destacaba por su espíritu de lucha y competitividad.
Dos años más tarde, Rummenigge fue titular en la cita mundialista, mientras que en la Eurocopa 1980 era ya uno de los pilares del equipo que se alzó con el cetro continental. Así, el ariete no solo anotó el gol de la victoria contra Checoslovaquia en el partido inaugural de la competición, sino que en la final ejecutó el saque de esquina que acabó con el gol de Horst Hrubesch que supuso el 2-1 definitivo frente a Bélgica. Como resultado de su gran actuación, la prensa le nombró mejor jugador del certamen.
“Antes de la Eurocopa habíamos establecido unos registros históricos, con una racha de 23 partidos sin perder que ningún otro combinado alemán había logrado nunca. Llegué a la cita continental con mucha confianza, después de proclamarme máximo goleador y mejor jugador del año en Alemania. El seleccionador Jupp Derwall había dispuesto todo para que el equipo estuviese en perfectas condiciones. Era el primer gran certamen de Lothar Matthäus, al que le sobraba descaro”, recuerda Rummenigge en referencia a su primer y único título con la selección nacional.
Fin de fiesta en Suiza A estas alturas, Rummenigge, que de niño siempre tuvo a Pelé como espejo en el que mirarse, ya había logrado numerosos éxitos a nivel de clubes. Junto con Müller, Breitner y Sepp Maier, el delantero, nacido en Lipptstadt en 1955, había convertido al Bayern de Múnich en el mejor equipo de Alemania. Rummenigge y sus compañeros marcaron una época en el fútbol de su país.
Su fichaje por el Inter de Milán en 1984 debía haber contribuido a acabar de convertirlo en uno de los mejores futbolistas alemanes de la historia, pero las lesiones le impidieron seguir aumentando su palmarés en tierras italianas. No obstante, en tres años con el conjunto interista, Rummenigge disputó 64 partidos en los que anotó 24 goles.
Para poner fin a su trayectoria como jugador, el ariete bávaro jugó en el Servette de Ginebra hasta 1989 y se retiró como máximo goleador de la liga suiza (1989).
“¡Rummenigge, qué hombre!”Tras colgar las botas, Rummenigge siguió dando que hablar con otras ocupaciones. Tras una corta etapa como comentarista de televisión, el bávaro fue nombrado vicepresidente del Bayern de Múnich en 1991. En la actualidad, Rummenigge no solo es el máximo responsable de la junta directiva de la entidad muniquesa, sino que además ostenta el cargo de presidente de la Asociación Europea de Clubes (ECA).
Ante una trayectoria vital tan destacada, no sorprende que el dúo británico de música pop Alan & Denise le dedicase en 1982 una canción titulada "Rummenigge, what a man!" ("¡Rummenigge, qué hombre!").
Frank Rijkaard parades the trophy after the Netherlands’ UEFA EURO 1988 triumph

En el mundo del rugby se distinguen dos clases de jugadores: los que transportan el balón (los delanteros) y los que lo tocan (la línea de tres cuartos). En el fútbol, Franklin Edmundo ‘Frank’ Rijkaard demostró a lo largo de su ejemplar carrera que se podía ser igual de eficaz desempeñando tanto un papel como el otro.
Este producto de la cantera del Ajax de Ámsterdam, tan capaz de defender implacablemente como de abrir el juego y meter goles, se convirtió en el eje motor del Milan de Arrigo Sacchi, pero también en el de una de las mejores generaciones de laNaranja Mecánica. Después de reconvertirse a entrenador, Rijkaard conserva en secreto la esperanza de coquetear una vez más con la Copa Mundial de la FIFA, que nunca ganó en sus dos participaciones como jugador.
En las calles de ÁmsterdamRijkaard nació el 30 de septiembre de 1962 en Ámsterdam, apenas 29 días después que un tal Ruud Gullit y unas cuantas manzanas más allá, en el barrio de Jordaan. Curiosa coincidencia, teniendo en cuenta que ambos iban a alcanzar la gloria juntos, tanto en el fútbol de clubes como en la selección. Otro punto en común es que los dos tenían un padre originario de Surinam (el de Rijkaard llegó a los Países Bajos en 1950).
Cuando eran críos, coincidieron casualmente en partidos de fútbol por las calles de Ámsterdam, llegando a jugar los dos con la camiseta del modesto equipo de barrio del DWS. Rijkaard, en un papel defensivo donde su corpulencia y su entrega imponían respeto, llamó la atención de Leo Beenhakker, quien se lo llevó al Ajax. En 1980 debutó con el primer equipo a los 17 años, contra el Go Ahead Eagles (triunfo por 2-4), y en ese mismo partido marcó su primer tanto en la Eredivisie.
Beenhakker lo ubicó en el centro de la defensa, una posición que iba a conservar bajo la dirección de Kurt Linder, Aad de Mos y en la primera campaña con Johan Cruyff en el banquillo. Tras erigirse en la auténtica torre de control del equipo, asumió un papel preponderante en la conquista de 7 trofeos entre 1980 y 1987, entre ellos 3 ligas neerlandesas y 1 Recopa de Europa.
Un trío mágicoSin embargo, la llegada de Cruyff a la dirección técnica iba a provocar que saltasen chispas entre esas dos fuertes personalidades, idolatradas por la afición ajacied. A Rijkaard, resuelto a dejar el Ajax, no le importó marcarse un año casi sabático antes de recalar en el Milan, donde iba a reencontrarse con su colega Gullit y con otro jugador holandés emblemático, Marco van Basten; todo ello bajo la batuta de Arrigo Sacchi. Al técnico italiano le maravillaba ese potente defensa, a quien imaginaba todavía mejor ubicado en el centro del campo junto a Gullit, Carlo Ancelotti y Demetrio Albertini.
Para poner en práctica su proyecto, Sacchi tuvo que luchar con firmeza para imponerlo como tercer extranjero del equipo a su presidente Silvio Berlusconi, quien a su vez, sólo tenía ojos para el argentino Claudio Borghi.
Pero Il Cavaliere no se iba a arrepentir de hacer caso a Sacchi. El repertorio técnico de Rijkaard, su inteligencia táctica, su potencia y, sobre todo, su sorprendente elegancia para un hombre de su estatura (1,90 metros) cautivaron al público de San Siro, que lo rebautizó para sí como el “huracán Frank”. Al juego ofensivo y espectacular de la escuela holandesa, Rijkaard añadía a su abanico de cualidades el rigor defensivo y el pragmatismo italiano.
Además, regularmente se sumaba al ataque; y no sólo para las jugadas a balón parado, donde creaba no pocos problemas a las defensas contrarias. Su concurso resultó decisivo en la final de la Copa de Europa disputada el 23 de mayo de 1990 contra el Benfica, donde marcó el tanto del triunfo. Así, la escuadra rossonera con sabor oranje reinaba en el Viejo Continente gracias a tres neerlandeses que coparon las tres primeras posiciones del Balón de Oro en 1988; un resultado casi igualado al año siguiente, en que únicamente el capitán Franco Baresi logró intercalarse entre Van Basten y Rijkaard.
Un broche de oro inmejorable Sin embargo, la eliminación en los cuartos de final en 1991, contra el Olympique de Marsella, supuso el comienzo del fin de ese periodo fastuoso. Tras perder la final de 1993 frente al propio equipo marsellés (0-1), Van Basten tuvo que parar por culpa de sus recurrentes lesiones, mientras Gullit y Rijkaard hacían las maletas. Nuestro protagonista regresó como defensa central al Ajax, donde, ironías del destino, se adjudicó su tercera Liga de Campeones en 1995 en detrimento… del Milan. Es más, fue él quien sirvió el gol de la victoria a Patrick Kluivert, a las órdenes de Louis van Gaal. Imposible imaginar un mejor broche de oro para su carrera de jugador.
Con su país, sin embargo, pese a la gran calidad de la plantilla oranje, Rijkaard no coleccionó tantos trofeos. Eso sí, en 1988, fue titular en la única selección holandesa que ha ganado un título, tras imponerse a la Unión Soviética en la final de la Eurocopa. En aquella cita germana, Rijkaard formó pareja con Ronald Koeman en el eje de la defensa. Por cierto, otro guiño de la historia: debutó como internacional el 1 de septiembre de 1981 en Rótterdam contra Suiza, sustituyendo a su amigo Gullit poco después del descanso.
En 73 internacionalidades entre 1981 y 1994, marcó 10 tantos, participó en dos Copas Mundiales de la FIFA (1990 y 1994) y en una segunda Eurocopa, en 1992. En cada una de esas fases finales, Holanda acabó inclinándose ante la futura campeona, y Rijkaard cerró la página de la selección tras perder ante Brasil en los cuartos de final de Estados Unidos 1994 (2-3).
Su carrera de entrenador no está haciendo sino confirmar lo que fue sobre el césped: una perfecta combinación de pragmatismo y elegancia. “Frank ha encontrado el equilibrio entre el buen juego y la eficacia. Al igual que yo, sabe que la suma de talentos individuales no sirve de nada si los jugadores que están sobre el césped no piensan en el colectivo. Es una persona a la que aprecio muchísimo”, declaró Johan Cruyff, dando su aprobación a uno de sus más exitosos sucesores en el banquillo delFC Barcelona. Tras conquistar 2 ligas españolas y 1 Liga de Campeones, Rijkaard dejó su sitio en el equipo azulgrana al concluir la temporada 2007/08 a un tal Pep Guardiola; otro completo jugador que aunaba trabajo con arte en el mediocampo.

Frank RIJKAARD   

  

Rijkaard, el huracán tranquilo


Carrera como jugador

Fecha de nacimiento: 30 de septiembre de 1962 Lugar de nacimiento: Ámsterdam, Países Bajos Posición: Defensor central / Mediocampista
Clubes: Jugador : Ajax Ámsterdam (1980-1987), Sporting Portugal (1987-1988), Real Zaragoza (1988), AC Milan (1988-1993), Ajax Ámsterdam (1993-1995).
Entrenador: Países Bajos (1998-2000), Sparta Rotterdam (2001-2002), FC Barcelona (2003-2008), Galatasaray (2009-2010), Arabia Saudí (desde 2011).
Selección: 73 partidos (10 goles).
Principales títulos*: Jugador* 1 Eurocopa de la UEFA (1988) * 3 Ligas de Campeones de la UEFA (1989, 1990, 1995) * 1 Copa de Campeones de Europa (1987) * 2 Copas Intercontinentales (1989, 1990) * 5 Campeonatos de Países Bajos (1982, 1983, 1985, 1994, 1995) * 2 Campeonatos de Italia (1992, 1993) * 3 Copas de Países Bajos (1983, 1986, 1987) * 2 Supercopas de la UEFA (1989, 1990) * 2 Supercopas de Países Bajos (1993, 1994) * 2 Supercopas de Italia (1988, 1992)
Entrenador* 1 Liga de Campeones de la UEFA (2006) * 2 Campeonatos de España (2005, 2006) * 2 Supercopas de España (2005, 2006)

    ¿Sabías que...?

    • Como jugador, Rijkaard era conocido como “el todocampista” o “el cometa”, debido a su capacidad para ocupar todas las demarcaciones sobre el terreno de juego.
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    Zvonimir Boban Fecha de nacimiento: 8 de Octubre de 1968 Altura: 1.85 País: Croacia. Posición: Mediocampista ofensivo Honours International with Yugoslavia 1987 World Youth Championship winner with Croatia 1998 FIFA World Cup third place Club AC Milan Serie A: 1993, 1994, 1996, 1999 Italian Supercup: 1992, 1993, 1994 Champions League: 1994 European Supercup: 1994 http://en.wikipedia.org/wiki/Zvonimir_Boban



    Rusty_James escribió:
    Era de mis favoritos en su día, daba gusto verlo jugar cuando estaba inspirado. Pena que sus mejores años coincidiesen con la época de transición del Milan a finales de los 90. Primero estaba algo verde y lo tapaban las figuras que consiguieron una Champions en el 94 y luego ya estaba demasiado cascado para destacar en el nuevo Milan exitoso de los Nesta, Shevchenko, Seedorf... Y entre medias malgastó sus años cumbre en aquel equipo que no fue capaz de ganar ni una liga ni una mísera copa. Una auténtica pena. Además, era un poco irregular en su estado de forma y eso también le tapó un poco a la hora de destacar a mayor nivel internacionalmente. Con Croacia coincidió con la mejor generación de la historia, los Suker, Jarni, Prosinecki, Boksic, etc... Él era el más talentoso a priori, pero nunca acabó de ser capaz de tomar las riendas del equipo y la gloria se la llevaban otros, en especial Suker, que también era canela fina. 
    Era un jugador de gran clase, talento y técnica como por ejemplo en el disparo, además de tener una buena conducción de balón y un buen regate. Su carrera la describiría como una montaña rusa en el Milan, empezando fuerte, bajando el nivel y para cuando quiso subir ya se encontraba en la recta final de su carrera. Curiosidades: - Zvonimir Boban es conocido por ser un orgulloso nacionalista croata. Ha dicho públicamente que su país es lo que más ama y que moriría por él. - Su reputación como patriota comenzó en un día muy importante para la historia reciente de los Balcanes, y todo se inició en un campo de fútbol. Era mayo de 1990. Yugoslavia todavía existía. Jugaban en Zagreb el mejor equipo de Croacia, el Dínamo (el equipo de Boban), contra el mejor equipor de Serbia, el Estrella Roja. La beligerancia se estaba fraguando ya que, pocos días antes del encuentro, el nacionalista y gran opositor de Slobodan Milosevic, Franjo Tudjman, había ganado las primeras elecciones libres de la república en Croacia. La cosa se preveía calentita porque, además, el tristemente famoso líder paramilitar y ultranacionalista serbio Zeljko Raznatovic, alias Arkan, anunció que iba a ir al partido con los ultras del Estrella Roja, los Delije (Héroes). A pesar de que ya en las calles de Zagreb hubo enfrentamientos entre ambas aficiones, la gorda se montó en el estadio. Los ultras serbios, ante la impasibilidad de la policía, se lanzaron al ataque de los ultras croatas. Éstos decidieron invadir el campo, y la policía antidisturbios contraatacó. A todo esto, los futbolistas del Estrella Roja estaban encerrados en el vestuario, pero los del Dínamo de Zagreb se quedaron en el terreno de juego. Y fue entonces cuando Zvonimir Boban, capitán del Dínamo, salió en defensa de un hincha croata que estaba siendo golpeado por un policía, y agredió al agente con una patada voladora. Justo después, los hinchas del Dínamo salieron en su defensa. Desde ese momento, Boban fue considerado como un héroe nacional croata, idea que él reforzaría afirmando: “Ahí estaba yo, una cara pública preparada para arriesgar mi vida, mi carrera, todo lo que la fama puede comprar, todo por un ideal, por una causa: la causa croata”. - Ese partido significó el final de la liga yugoslava. Y de manera no oficial, fue el comienzo de la guerra de la independencia croata. - El suceso le costó una suspensión de seis meses por parte de la Federación Yugoslava. - Con el tiempo se supo que el agente agredido era… un bosnio musulmán, que públicamente perdonó a Boban. - A pesar de que llegó a jugar ocho partidos con la selección yugoslava, en cuanto se formó la croata se enroló en ella. De hecho, debutó en el segundo partido de la historia de Croacia, antes incluso de que el país fuera plenamente independiente. - El mismo día de su debut con Croacia, lo hicieron otros dos ilustres de nuestra liga, Davor Suker y Robert Jarni. - Sólo jugó cuatro partidos en el Celta. - Ganó con Yugoslavia el Mundial Juvenil del 87. En ese equipo estaban también Suker, Jarni, Prosinecki y Mijatovic.
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    Bebeto 
    Fecha de nacimiento: 16 de Febrero de 1964  Altura: 1.78  País: Brasil  Posición: Delantero 
     Flamengo 
    Campeonato Brasileiro Série A (Brazilian League): 1983, 1987  Campeonato Carioca (Rio de Janeiro State League): 1986. 
    Vasco da Gama 
    Campeonato Brasileiro Série A (Brazilian League): 1989.  Ramón de Carranza Trophy: 1989. 
    Deportivo La Coruña 
    Copa del Rey: 1995.  Supercopa de España: 1995.  Teresa Herrera Trophy: 1995. 
    Vitória 
    Campeonato Baiano (Bahia State League): 1997.  Copa do Nordeste (Northeast Regional Cup): 1997. 
    Botafogo 
    Torneio Rio-São Paulo (Rio-São Paulo Tournament): 1998. 
    National Team 
    FIFA U-20 World Cup: 1983.  Pan American Games: 1987.  Olympic Games: Silver medal in Seoul 1988 and Bronze medal in Atlanta 1996.  Copa América: 1989.  World Cup: 1994.  Confederations Cup: 1997. 
    Individual 
    Bola de Prata: 1992  South American Footballer of the Year: 1989.  Pichichi Trophy: 1993.  Campeonato Brasileiro Série A top scorer: 1992.  Campeonato Carioca top scorer: 1988, 1989.  Copa América top scorer: 1989.  http://en.wikipedia.org/wiki/Bebeto 
    Bebeto era un jugador de fantasía que ya destacaba en Brasil, en su primer equipo que era el Flamengo. Pero donde mundialmente se consagró fue en el Deportivo de la Coruña. Con su selección formó una pareja de ensueño junto a Romario, y juntos fueron importantes para que Brasil fuese campeona del mundo en EEUU en el año 1994. Fue un crack como futbolista: versátil en el remate, movilidad, técnica, regate, definición, visión de juego y oportunismo. Curiosidades: Saltó a la fama la celebración de uno de sus goles en el Mundial de Estados Unidos, contra Holanda. Su mujer acababa de dar a luz a su tercer hijo y cuando Bebeto marcó, lo celebró con un gesto de como si acunara a un niño. Sus compañeros Mazinho y Romario le acompañaron. - Llegó al Depor junto a su compatriota Mauro Silva. - Bebeto significa “llorón”. - Casi siempre se ha dicho que Bebeto no tiró el famoso penalty contra el Valencia por miedo. Su compañero Donato dijo hace unos años en La Voz de Galicia que fue porque había fallado recientemente dos penalties y no tenía confianza. - Se considera hincha del Flamengo. - Su hijo Matheus ya ha debutado con la selección sub-13.
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    Franco Baresi 
    Fecha de nacimiento: 8 de Mayo de 1960.  Altura: 1.76 m  País: Italia.  Posición: Líbero.  Clubs: AC Milan.  Honours  On 4 March 2004, at a gala ceremony in London, to mark the 100th anniversary of the foundation of the Fédération Internationale de Football Association (FIFA), the international governing body of football revealed the FIFA 100. The list contains choice of the "greatest living footballers", Baresi was one of many from the legendary Milan teams of the 1990s to be included. Baresi is one of the few players who have won all domestic club, international club and national honours, and doing so all with his native country.  AC Milan  UEFA Champions league: 1989, 1990, 1994.  Intercontinental Cup: 1989, 1990.  European Supercup: 1989, 1990,1994.  Italian Championship:1979, 1988, 1992, 1993, 1994, 1996.  Serie B: 1981, 1983  Italian Super Cup: 1988, 1992, 1993, 1994.  Mitropa Cup: 1982  Italy:  FIFA World Cup: 1982  Scania 100 Tournament (Sweden 1991):1991  Runners-up FIFA World Cup: 1994  Runners-up US Cup:1992  3rd place FIFA World Cup: 1990  Individual honours  1989  European Silver Ball Footballer of the Year France Football  1990  Top Scorer Italian Cup : (4 goals) Total (15 goals) Italian Cup.  Italian League The best player of the year.  Silver in Best world player of the year IFFHS : 1989  1999  AC Milan player of the Century. His jersey number 6 at Milan has been retired  2004  Named in FIFA 100  Named Italian Player of the 20th Century by FIGC  Nota: La wikipedia inglesa es mucho más fiable que la española.  http://en.wikipedia.org/wiki/Franco_Baresi 
    Sobre el Mundial de EEUU: Baresi tan solo jugó el primer partido, la mitad del segundo y no volvería a jugar hasta la final. Se había recuperado de una lesión grave, y milagrosamente se recuperó a tiempo para estar presente en la final. El partido que realizó está considerado como una de las mejores actuaciones de un defensa en la historia, volviendo locos a los atacantes brasileños :D. Fue un jugador legendario, que ocupaba la posición de líbero y además de sus cualidades defensivas, tenía una gran técnica y calidad. 
    Muchos le situan entre los cinco mejores defensores de todos los tiempos. Anticipación, posicionamiento, reflejos, juego de cabeza lo convierten en un defensa total. También se sumaba al ataque y tenía calidad y técnica para contribuir o marcar goles.  Curiosidades:  - Antes de hacerse cargo de los equipos inferiores del Milan, tuvo una breve experiencia como director deportivo del Fulham, de Inglaterra.  - Su dorsal, el 6, fue retirado por el club a su retirada. Sólo otro compañero ha conseguido algo parecido: Paolo Maldini (el número 3).  - Su hermano mayor, Giuseppe, fue futbolista del eterno rival del Milan, el Inter. Ahora es el ayudante de José Mourinho en el banquillo de los neriazzurri.  - Formó parte de la selección italiana que ganó el Mundial en España 82, aunque no jugó ni un minuto. Cuando tuvo la oportunidad de levantar el trofeo, como capitán en el Mundial de USA 94, se quedó a las puertas. Italia perdió la final contra Brasil en los penalties. Baresi falló el primero de la tanda.  - En 20 años como jugador del primer equipo del Milan y 532 partidos jugados en la Liga, sólo metió 16 goles, es decir, uno cada 33 partidos, más o menos.  - Con la selección italiana sólo metió un gol. Jugó 81 partidos.  - Los ultras del Milan le cantaban en su honor “Un Capitano, c’è solo un Capitano” (un capitán, sólo hay un capitán), y aún lo siguen cantando.  - Los responsables de las categorías inferiores del Inter lo rechazaron cuando era joven.  - Es miembro de la Orden de Mérito de la República Italiana. 

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    BIOGRAFIA
    Jorge Alberto González Barillas, Mágico González nació en San Salvador el 13 de marzo de 1958. Fue un futbolista profesional que jugó en España y en su país natal, siendo considerado por muchos como el mejor jugador salvadoreño de todos los tiempos.[1] Su carácter bohemio y su indisciplina impidieron su salto a un equipo de mayor magnitud. Acabó retirándose en El Salvador a sus 42 años de edad. Jorge nació en la capital salvadoreña; sus padres son Óscar Gonzáles y Victoria Barillas. Es el menor de 8 hermanos, de los cuales fue el único en practicar el fútbol profesionalmente.[2] Contrajo nupcias con Ana María de González, con quien procreó 3 hijos. Además, tuvo varias amantes y procreó un hijo en España y una hija en Estados Unidos con dos de ellas. Jorge González comenzó su carrera de futbolista en el ANTEL (Administración Nacional de Telecomunicaciones) donde permaneció durante dos temporadas para luego pasar al Club Deportivo Independiente de San Vicente por una temporada tras una compra colectiva de jugdores.[4] En 1977 estuvo una semana a prueba en el Club Deportivo Guadalajara,[4] aunque acabó siendo contratado por Club Deportivo FAS de Santa Ana, de la Primera divisón salvadoreña, por 60000 colones.[4] Su apodo proviene de un partido entre el ANTEL y el Club Deportivo Águila, partido que acabó 3-1 a favor de los de González. Tras su actuación, el comentarista deportivo Rosalío Hernández Colorado lo bautizó como "el mago".
    Su juego sirvió para clasificar a la Selección salvadoreña para el mundial 82. En aquel mundial Jorge dejó destellos de su clase a pesar de las goleadas que sufrió el conjunto salvadoreño. No en vano Mágico formó parte del mejor once del Mundial,[4] pese a que su selección perdió los tres partidos, marcando sólo un gol. Eso fue suficiente para que el Atlético de Madrid, el Cádiz, Aurora F.C., Comunicaciones, Pumas de México, los Ángeles Aztecas, Club Universitario de Perú y el Paris St. Germain, se interesaran por sus servicios. El equipo galo sufrió las informalidades de González al estar a punto del cierre de su fichaje cuando Jorge, aduciendo que era demasiado compromiso, decidió simplemente no presentarse a la cita.[4] Al fin, ganó la puja por la contratación el equipo andaluz de la mano de su secretario técnico, Camilo Liz. El fichaje se fijó en 7 millones de pesetas para el primer año y, de querer retenerlo, se deberían abonar 12 millones más al siguiente año.[4] El total pagado al FAS fue el equivalente a 130000 dólares, de los cuales el jugador apenas recibió 6000.[5] Su debut con el Cádiz se produjo en un amistoso ante La Barca de la Florida en Jerez de la Fontera, (Cádiz) y su debut oficial fue el 11 de septiembre del 1982, en un Cádiz-Murcia que finalizó 1-3. En El Salvador, ya se le llamaba "el Mago González" por su habilidad con el balón, tradición apenas se modificó en España, donde el empezaron a llamar "Mágico". En el Cádiz, Mágico no tardó en ganarse a la afición española con su juego efectivo y sus goles espectaculares; además en cuatro años se le permitieron numerosas indisciplinas. Jorge tenía por costumbre el dormir demasiado,[6] salir por las noches consecutivamente y a tener reacciones extrañas y aisladas de las costumbres deportivas; su fama de fiestero era extendida, pero los dirigentes deportivos y la afición en general no hacían mayor revuelo por los buenos resultados en el campo de juego. Se llegó a extremos tales como llevar a sus antiguos amigos y dirigentes salvadoreños a tratar de hacerle razonar sobre su comportamiento, así como se asignó un empleado del club para que le llegase a despertar por las mañanas para asistir a los entrenamientos;[4] sin mencionar las sucesivas y altas multas impuestas por el club.[7] Se le imponían sanciones como la no titularidad en partidos posteriores a sus juergas que alcanzaban altas horas de la madrugaba, lo cual implicaba que la afición del Estadio Ramón de Carranza protestase insistentemente.[8] Al respecto, el propio González describía la situación: "Reconozco que no soy un santo, que me gusta la noche y que las ganas de juerga no me las quita ni mi madre. Sé que soy un irresponsable y un mal profesional, y puede que esté desaprovechando la oportunidad de mi vida. Lo sé, pero tengo una tontería en el coco: no me gusta tomarme el fútbol como un trabajo. Si lo hiciera no sería yo. Sólo juego por divertirme". Jorge González
    De hecho, para muchos, el mejor partido de González en el club gaditano fue bajo condiciones derivadas de su indisciplina. Se trató de una semifinal del Trofeo Ramón de Carranza, que enfrentó al Barcelona y al equipo anfitrión; Jorge no se presentó a tiempo al partido y no pudo entrar en el once inicial, siendo incorporado en el medio tiempo cuando el marcador era de 3-0 favorable a los catalanes. En dicho partido, marcó dos goles y dio dos asistencias para que el equipo andaluz obtuviese el pase a la final con un marcador de 4-3.[9] Tras el descenso del Cádiz a Segunda División en la temporada 1983/84, Paris Saint Germain y Fiorentina se interesaron por Jorge, pero él decidió quedarse en el club español; pese a eso, en 1984 realizó una gira con el Barça por Estados Unidos junto a Diego Armando Maradona, aunque el Barça finalmente no lo contrató, posiblemente por el incidente en un hotel californiano, cuando se activó la alarma de incendios y Jorge González fue el único en quedarse en la habitación con una chica.[10] En enero de la temporada 1984/85 y tras sus juergas nocturnas y desavenencias con Benito Joanet, su entrenador, se efectuó su traspaso al Real Valladolid donde el club vallisoletano le hizo un estrecho marcaje a su vida privada, por lo que Jorge se sintió acosado y prefirió volver a Cádiz en la temporada 1987/1988 no sin antes vagar sin rumbo por varios países de América.[11] El contrato buscaba garantizar que el club tendría un jugador ceñido a las normas, por lo que se le recontrató bajo condiciones como el pago de 700 dólares por partido jugado. En esta segunda etapa seis fueron los técnicos que lo tuvieron a sus órdenes: Dragoljub Milosevic, Senekowisch, Vidal (que no contó con él), Addison, Víctor Espárrago y Ramón Blanco. Tras un intento del Atalanta italiano por ficharlo, Jorge González decidió permanecer en el club andaluz hasta el 6 de junio de 1991,[7] retirándose tras un año donde apenas jugó, deprimido por el suceso de julio de 1989. María del Carmen Coca, una joven gaditana de 22 años denunció a González por intento de violación; el jugador se defendió y acabó saliendo bien librado judicialmente mediante una indemnización de 4000 pesetas,[12] aunque no volvió a entrenar y a jugar en las mismas condiciones.[7] En 1991 volvió a El Salvador para fichar por el Club Deportivo FAS, donde militó hasta su retiro en 2000. En ese año, fue convocado por última vez a la selección nacional.
    Tras su retiro como futbolista en activo, continuó vinculado al deporte como segundo entrenador del Houston Dynamo en la Major League Soccer. Además, trabajó como taxista en sus tiempos libres, volviendo a El Salvador al acabar la temporada. En 2001 se le tributó un homenaje en Cádiz con motivo de un partido benéfico para ayudar a las víctimas del terremoto de ese año en El Salvador. En 2003, La Asamblea Legislativa de El Salvador lo nombró Hijo Meritísimo y nombró como Estadio Nacional Jorge "Mágico" González al ex estadio "Flor Blanca", ubicado en la ciudad de San Salvador, en la colonia Flor Blanca.[13] En 2003 fue nombrado como "mejor futbolista salvadoreño de todos los tiempos" por unanimidad entre el gremio de prensa deportiva de El Salvador.[1] El 28 de agosto de 2004, se le homenajeó en el estadio que lleva su nombre en un partido entre ex futbolistas salvadoreños y ex futbolistas del Cádiz que acabó 3-3;[1] González jugó una mitad con cada equipo y acabó marcando tres goles (dos para los españoles y uno para los salvadoreños).[2] En 2006, el escritor salvadoreño Geovani Galeas presentó una obra teatral basada en la vida de Jorge González, la cual tituló San Mago, patrón del estadio.[14] Ese mismo año, fue invitado por Diego Armando Maradona a participar en una exhibición de fútbol en El Salvador entre un equipo de ex futbolistas argentinos contra uno de homólogos salvadoreños. El encuentro acabó 5-1 a favor de los suramericanos, habiendo marcado Mágico González el único gol centroamericano.[2] [15] Además, el Club Deportivo FAS jugó en San Salvador un partido de homenaje al futbolista contra el Boca Juniors y al siguiente año, la selección nacional le rindió homenaje al invitarlo a jugar contra la selección nacional de Hungría de 1982.

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    Roger Milla , la vida de un grande del fútbol mundial

    Roger Milla


    De Camerún al Mundo




    Nacido en Yaoundé, Camerún un 20 de mayo de 1952, galardonado en 1990 como Mejor Jugador Africano de la Historia




    Su carrera futbolística comenzó en su país, Camerún a los 14 años Ben el Eclair de Douala, donde militó los cinco primeros años de su prematura carrera. Con 19 años fue traspasado a los Léopards de Douala. Ahí se cambió el apellido Miller por Milla para que sonara más africano. Con tan sólo 18 años gana la liga de Camerún y empieza a demostrar por qué sería nombrado posteriormente mejor jugador africano de todos los tiempos. En el Eclair juega 117 partidos y anota la friolera de 89 goles. En 1974 ingresa en el Tonnerre de Yaoundé donde vuelve a ser campeón ganando 2 Recopas de África y dándose a conocer internacionalmente, volviendo a registrar grandes números (69 tantos en 87 partidos).
    Como la inmensa mayoría de los futbolistas africanos, Milla abandona el continente negro hacia Francia, donde ficha por el Valenciennes, donde no consigue cuajar como se esperaba, marcando 6 goles en 28 partidos. En 1979 es traspasado al Mónaco, donde tampoco termina de demostrar su calidad anotando tan sólo 2 tantos en 17 encuentros. Eso sí, en el equipo del principado logra su primer título en Europa, la Copa de Francia de 1980. En el verano de ese mismo año, el Bastia se hace con sus servicios y es en este club donde goza de la confianza necesaria para demostrar los números que registró en Camerún. Anotó 35 goles en 113 partidos y ganó su segunda Copa francesa, en 1981 (un año después de ganar la primera con el Mónaco). En 1984, Milla ficha por el legendario Saint-Étienne con quien firmó 31 goles en 59 partidos y ganó una liga de la Segunda División de Francia (Ligue 2) con dicho equipo. Finalizó su carrera francesa en el Montpellier, donde se convierte en ídolo, marcando 37 goles en 95 partidos. Tras su paso por el fútbol francés decide regresar a su país para jugar en el equipo en el despuntó, el Tonnere de Yaoundé donde permanece hasta 1995, año en el que se marcha a Indonesia para jugar en el Pelita Jaya de Indonesia donde se retira un año después. Anecdóticamente, en este club indonesio también se retiro el argentino Mario Kempes 




    Roger Milla: "¿El gol que le marqué a Higuita? Uno de mis mejores recuerdos..."





    link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=EOgPVD1ZNYM 


    Veintitrés de junio de 1990Camerún y Colombia se enfrentan en octavos de final de la Copa Mundial de la FIFA Italia1990. No se marca ningún gol en el tiempo reglamentado. Entra Roger Milla. El viejo León anota dos tantos en la prórroga, el segundo de ellos para la historia: una intercepción en los pies "en llamas" del extravagante guardameta René Higuita. Hemos repasado ese encuentro con Milla, quien también nos ha hablado de la actuación de los cameruneses en esta Copa FIFA Confederaciones Francia 2003. 

    "¿Camerún - Colombia? Eso me recuerda enseguida el partido de octavos de final de 1990, con los dos goles de RogerMilla". Geremi, uno de los pilares de la actual selección camerunesa, todavía se acuerda. El último choque entre ambos conjuntos ha entrado en la leyenda del fútbol, sobre todo gracias a un tal Roger Milla. 

    ¿Puede contarnos cómo fue ese famoso segundo gol que le hizo a Colombia en octavos de final de la CopaMundial de la FIFA Italia 1990? 
    Roger Milla: Fui muy realista y estuve muy atento. Me coloqué entre René Higuita y su último defensa a la espera de aprovechar un mal pase. Y eso fue lo que ocurrió. No lo había previsto con antelación. Pero yo había estado con Carlos Valderrama en el Montpellier y habíamos hablado del juego de René, y había visto algunos videos de Colombia. Entonces me dije que si me enfrentaba a ellos podría hacerles daño, porque sabía que a él le gustaba jugar el balón fuera del área. 

    ¿Volvió a ver a René Higuita después de ese episodio? 
    Lo vi en varias ocasiones más, sobre todo en galas. Recuerdo además que algunos ex jugadores se metían con él diciéndole: "René, conoces a Roger Milla, ¿no?". Con todo, entre nosotros mantenemos una excelente relación. 



    ¿Fue ese partido el mejor momento de su carrera? 
    Ciertamente uno de los mejores, sí. ¡Salir en el segundo tiempo y marcar dos goles que dieron la victoria a los Leones Indomables es algo realmente especial! 

    Camerún se medirá a Colombia en semifinales. ¿Cuál es su pronóstico para este encuentro? 
    La semifinal será muy difícil, al igual que el partido ante Turquía. Quiero felicitar a la selección colombiana, que rinde a un nivel muy alto, es un muy buen equipo. Contra ellos, mi consejo es jugar con la mayor sencillez posible, al primer toque. Será necesario materializar la primera ocasión que se nos presente. 

    ¿Qué opina de la actuación de Camerún en esta Copa FIFA Confederaciones Francia 2003? 
    No se contaba para nada con Camerún, nadie apostaba por nosotros, no se nos daba más de un 10% de posibilidades de pasar la primera ronda. Derrotar a Brasil, a Turquía, y acabar primeros de grupo, nadie lo hubiera creído... Opino que eso ha influido en el estado de ánimo de los jugadores. Sobre todo, tienen una motivación inmensa, porque quieren redimirse tras dos fracasos consecutivos, en la Copa Confederaciones de 2001 y la Copa Mundial de 2002. Quieren borrar esos reveses, por eso se esfuerzan tanto. 

    ¿Qué ha cambiado respecto a la Copa Mundial de la FIFA Corea/Japón 2002, en donde los Leones Indomables fueron eliminados en la primera fase? 
    Creo que el rejuvenecimiento del equipo ha beneficiado a todo el mundo. Se ha convocado a jugadores jóvenes muy en forma en sus campeonatos. Eso también ha demostrado a los veteranos que no tienen el puesto asegurado en la selección. Se le ha dado una oportunidad a los jóvenes, tienen ganas y ahora han puesto un pie en el once. Todos los jugadores son importantes, nadie está por encima de los demás. Todos son grandes profesionales y deben aprovechar la ocasión. 



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    Hristo Stoichkov

     Biogra

    fía

    Hristo Stoichkov debutó el año 1981 en un equipo de la 2 ª división búlgara, el Maritza Plovdiv , al año siguiente dejó al equipo para fichar por el Zhevros Jarmanli .
    Fue traspasado al CSKA de Sofía en el año 1985 , donde ganó tres ligas y cuatro copas de Bulgaria. En julio de 1989 fichó por el Fútbol Club Barcelona , que pagó por él la cifra de 400 millones pesetas, y con el que ganó cuatro ligas consecutivas, la primera Copa de Europa ( 1992 ), tres Supercopas españolas y una Supercopa de Europa ( 1993 ).
    Fitxer:Stoiko muzeum.jpgDurante esta época Hristo se convirtió en una estrella del Barça, para muchos es uno de los mejores jugadores que han pasado por Camp Nou . Además fue uno de los protagonistas indiscutibles del llamado Dream Team , junto con Andoni Zubizarreta , Albert Ferrer ,Ronald Koeman , Miguel Ángel Nadal , Josep Guardiola , José Mari Bakero , Michael Laudrup , Eusebio Sacristán , Txiki Begiristain ,Julio Salinas y más tarde, Romário
    En la temporada 1990-91 fue sancionado durante más de media temporada por pisar al árbitro Urízar Azpizarte. En 1995 fichó por elParma italiano, pero un año más tarde volvió al Barça, equipo que dejó para volver al CSKA de Sofía al 1998 . Después jugó en Al Nasrde la Arabia Saudita , en el Kashiwa Reysol japonés , a los Chicago Fire y finalmente al DC United de los Estados Unidos , donde colgó las botas en 2004 .
    Ha sido galardonado con la Bota de Oro , junto al mexicano Hugo Sánchez el año 1990 , Balón de Oro ( 1994 ) y segundo mejor jugador del mundo según la FIFA al 1995 . Está incluido en la listaFIFA 100 . En noviembre de 2003 fue nombrado Golden Player de Bulgaria como el futbolista del país más destacado de los últimos 50 años.
    Con la selección de su país llegó a las semifinales de la Copa Mundial de Fútbol de 1994 . Después de 17 años en la selección, jugó su último partido con el combinado búlgaro frente a Inglaterra en1999 . El 2004 asumió el cargo de seleccionador nacional de su país, cargo que dejó a media temporada 2006-2007 para asumir el cargo de entrenador del Celta de Vigo club con el que no consiguió la permanencia y del que dimitió el 8 de octubre del mismo año alegando motivos personales.
    El 2011 fue nombrado cónsul honorario de Bulgaria en Barcelona. [2]

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    Juanito maravilla, leyenda del Real Madrid

    Juanito y el Real Madrid
    Juanito y el Real Madrid
    1 de Abril de 1992. Partido de ida de las semifinales de la Copa de la UEFA 1991-92. El Real Madrid cosecha una victoria por 2-1 ante el Torino que deja la eliminatoria abierta de cara al partido de vuelta. Un gol de otro malagueño ilustre, Fernando Hierro, permite al Real Madrid viajar a la ciudad italiana con una mínima renta que debe servirle.
    Juanito disfruta desde la grada del Santiago Bernabéu del enfrentamiento europeo. A lo largo de su vida ha participado en muchos de ellos en el mismo escenario. Se ha dejado la sangre en innumerables encuentros, de la misma forma que en aquella noche usó la garganta para animar al equipo que lleva en el alma. Aquella será su última noche europea. Su despedida de un estadio que cantó por última vez en vida del protagonista, el famoso "Ila,illa,illa, Juanito maravilla". Hoy se le recuerda con la presentación de una biografía sobre su vida.
    Juanito fue un futbolista distinto a lo habitual. Su garra y espíritu abanderaron al Real Madrid durante diez años. Un equipo que mantuvo su leyenda en las competiciones europeas gracias a sus épicas remontadas, pero que siempre tuvo el lunar de no poder ganar la séptima Copa de Europa. Juanito no vivió para asistir a ese momento por el que tanto luchó.
    Su ímpetu rozaba lo extremo en ocasiones. En 1987, el Madrid vuelve a estar cerca de una gran final europea. La trayectoria blanca estaba siendo equiparable a la de otras épocas, ya que el equipo de Juanito había jugado una final de la Copa de Europa en 1981, otra de Recopa en 1983 y ganó las dos copas de la UEFA de los años precedentes.
    Todo estaba preparado para asaltar de nuevo el cetro europeo, pero un duro escollo iba a interponerse en la alfombra roja que le guiaba al trofeo. El Bayern de Munich deMatthaus terminaría con las ilusiones del equipo entrenado por Leo Beenhakeer, venciéndole por 4-1. El duro juego de los alemanes encendió la furia de Juanito, que no dudó en agredir a Matthaus y pisarle la cabeza; una acción que irremediablemente lo envió al vestuario antes de tiempo.
    Aquel día quedaron latentes las dos caras del futbolista nacido en Fuengirola en 1954. Por un lado, su faceta desenfrenada, pasional y descerebrada y por otra la más humana y sincera; después de jugar el encuentro y con la cabeza mucho mas fría reconoció: "Ha reaccionado mi otro yo, lo malo que hay en mí. No debí reaccionar así, nunca me había sucedido algo parecido en mi carrera.. las dos patadas que le dí cuando cayó al suelo fue una reacción inconsciente, el que más perjudicado ha salido he sido yo mismo".
    Fue la última aparición de Juanito en un partido de competición internacional. A partir de ese momento, su relación con las competiciones europeas se vería reducida a presenciar los partidos desde la grada. Lo cierto es que Juanito reconocía su error en el estadio olímpico de Munich, pero no era del todo sincero al afirmar que era la primera vez que perdía los nervios en un terreno de juego y su comportamiento distaba mucho del que podía esperarse de un profesional.
    Si echamos la vista atrás diez años, encontraremos la acción antideportiva más famosa del expediente de Juanito, aunque esta vez, la temeridad pudo costarle muy cara. La selección española se enfrentaba en el pequeño Maracaná de Belgrado a su homónima yugoslava con una plaza para el mundial de Argentina 1978 en juego.
    Juanito había debutado en el equipo nacional un año antes; su rival fue precisamente Yugoslavia. Aquel día forzó el penalti que sirvió para derrotar al equipo balcánico en los últimos minutos, pero en el enfrentamiento jugado en Belgrado, el seleccionador Ladislao Kubala decidió sustituirle en en el minuto 77. El público yugoslavo había conseguido crear un ambiente muy hostil, buscando el nerviosismo en el equipo visitante. Ante los silbidos, Juanito realizó un gesto de desprecio a la grada, e inmediatamente después, una botella impactaba con fuerza en su cabeza; el lanzador demostró mas acierto del que tuvo Juanito al recurrir a su desacertada gesticulación.
    Fue un jugador trabajador, hábil con el balón en los pies y al que no le faltaba gol. Pasó sus mejores años en el Real Madrid, antes de retirarse en el Málaga. Encontró la muerte cuando volvía de presenciar el partido Real Madrid-Torino de aquella Copa de la UEFA de 1992. Su destino era la ciudad de Mérida, pero lamentablemente no pudo llegar ya que Juanito y sus acompañantes tuvieron el desgraciado accidente.
    En el equipo Extremeño, intentaba Juanito encauzar su carrera de entrenador. Su muerte supuso un duro golpe para el fútbol español y en particular a todo el entorno del Real Madrid. Desde entonces, en el minuto siete de cada partido se escucha en el Santiago Bernabéu el "illa,illa,illa, Juanito maravilla"...
    Juanito maravilla
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    pelé   o´ rey
    Turno en nuestra sección para 'O Rei', el jugador al que muchos consideran sin discusión el mejor que ha existido y cuyo nombre siempre aparece en el 'top 4' de la historia.
    Edson Arantes de Nascimento, 'Pelé'
    Señalar al mejor futbolista de la historia es una tarea tan irrealizable como, seguramente, injusta. No puede haber un solo 'mejor jugador', para empezar porque los porteros y los defensas siempre quedan excluidos de esas clasificaciones. Y todavía no ha habido equipo que haya ganado un torneo sin nadie en la retaguardia... Pero, realizadas esas consideraciones previas, hay que admitir que, generalmente (salvo en Argentina), suele señalarse como el número uno de la historia del fútbol a Edson Arantes do Nascimento (Três Corações, 23 de octubre de 1940), más conocido como 'Pelé' (aunque, curiosamente, en su casa le apodaban Dico). Motivos para ello los hay, y de sobras.
    Para empezar porque los propios ganadores del Balón de Oro le eligieron como mejor jugador del siglo XX en una votación realizada en el año 1999. Los mejores, eligiendo al mejor. Parece justo. Para continuar porque es el máximo goleador de la historia del fútbol con más de 1.000 tantos anotados. Y para terminar porque nadie ha igualado su proeza de ganar tres Mundiales, el primero de ellos, en Suecia '58, con solo 17 años y anotando dos goles en la final. Vicente Feola, seleccionador de aquella canarinha, se arriesgó llevando al joven Pelé a la fase final cuando apenas llevaba unos meses como profesional, y acertó de pleno.
    Su temprana irrupción en el fútbol supuso un 'bomba' que llevó a su equipo, el Santos, a realizar giras por todo el mundo, incluyendo África. Todos querían ver en directo a semejante prodigio. Así que, pese a la escasez de comunicaciones de la época, el nombre de Pelé pronto fue sinónimo de gol. Cosa que terminó provocando problemas al jugador. En primer lugar en el plano físico, pues la carga de partidos y viajes a la que era sometido llegaron a resultar insanas. Por otro lado, porque los defensas cada vez le conocían mejor y cargaban más duro contra él.
    Así en 1962, en su segundo Mundial, apenas pudo jugar tras resultar lesionado en el partido ante Checoslovaquia. Pero el nivelazo que en aquella época tenía Garrincha (alguna vez hablaremos de él en esta sección) bastó para que la canarinha revalidara el título y Pelé se convirtiese en el bicampeón del mundo más joven de la historia. La dureza empleada contra el atacante se repitió cuatro años más tarde, en Inglaterra '66, donde no pudo disputar más que la fase de grupos al caer lesionado en el duelo ante Portugal por la dureza del defensa Mo